Que ICE detiene a un ciudadano de EE. UU. durante meses es algo que, en teoría, no debería ocurrir.
Que ICE detiene a un ciudadano de EE. UU. durante meses es algo que, en teoría, no debería ocurrir: la agencia de inmigración no tiene autoridad legal para detener a ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, una investigación de The Associated Press publicada este martes concluye que eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde enero en una prisión de Indiana con Phillip James, un hombre de 39 años con una enfermedad mental grave cuyos registros apuntan a que nació en Florida.
James está recluido desde principios de enero en la Miami Correctional Facility, en Bunker Hill, Indiana, a unas 70 millas al norte de Indianápolis. La administración Trump apoda esa prisión la «Speedway Slammer» y la convirtió, mediante un acuerdo con el gobernador Mike Braun, en uno de los centros de detención migratoria más grandes del Medio Oeste, con capacidad para albergar hasta a 1.000 detenidos de ICE junto a los presos estatales.
ICE detiene a un ciudadano de EE. UU.: lo que muestran los documentos
El caso es insólito porque la versión que las autoridades aceptaron no vino de los documentos, sino del propio detenido. James, que al principio se representó a sí mismo ante el tribunal, insiste en que nació en Jamaica, en que entró ilegalmente a Estados Unidos, en que es hijo ilegítimo de un ex primer ministro jamaicano y en que desciende de la realeza libanesa. Según AP, no existe evidencia que respalde ninguna de esas afirmaciones, y los registros públicos y una evaluación médica presentada en corte explican por qué: James fue diagnosticado con esquizofrenia paranoide y sufre delirios de grandeza, por lo que sus propias declaraciones sobre su identidad no son fiables.
Frente a ese relato, su madre, sus abogados y los registros oficiales cuentan otra historia. Los abogados presentaron un certificado de nacimiento de 1987 del condado de Orange, Florida, según el cual James nació en Estados Unidos, de madre ciudadana estadounidense y padre de nacionalidad jamaicana. AP obtuvo además, de manera independiente, una demanda de paternidad de 1988 que establece la identidad de ambos padres, su lugar de residencia y el lugar de nacimiento del niño, y cuyos datos coinciden con el certificado. A eso se suman años de pasaportes estadounidenses válidos y un dato decisivo: las autoridades de Jamaica dijeron a AP que el país no tiene ningún registro del nacimiento ni de la ciudadanía de James.
Un expediente que empezó con sus propias solicitudes en 2024
La historia que terminó en su detención comenzó en 2024, cuando James, por motivos que ni AP pudo aclarar, presentó múltiples solicitudes de ciudadanía estadounidense y de protección contra la deportación. En ellas afirmó haber nacido en Jamaica, ser hijo adoptivo de padres estadounidenses y haber nacido en 1992, una fecha falsa, y empezó a usar el nombre Felibi Siagha Baladi Kambil Coke, del que deriva el apelativo Felibi Siagha-Coke con el que también se le conoce.
El Gobierno denegó su solicitud y le revocó el pasaporte, alegando que el certificado de nacimiento de Florida presentado con su pasaporte original era fraudulento, una afirmación que, según la investigación, no ha sido sustentada con evidencia. ICE abrió el proceso de expulsión en diciembre de 2025, cuando James vivía en la ciudad de Nueva York, y quedó detenido tras una audiencia migratoria. Desde entonces lleva casi 10 meses recluido, primero a la espera de una deportación a un país que dice no conocerlo.
Lo que sigue: apelación en curso y ninguna admisión de error
Los abogados de James están impugnando la orden de expulsión ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, mientras un juez federal aún debe pronunciarse sobre la legalidad de su detención continuada. El Departamento de Seguridad Nacional no ha admitido ningún error y la oficina del gobernador Braun declinó hacer comentarios a AP. La investigación, firmada por el periodista Ryan J. Foley, señala que los funcionarios parecen haber aceptado el relato del propio James sin evidencia ni verificación, y recuerda que, aunque ICE sí ha detenido antes a ciudadanos por errores de identidad, suele ser por horas o días: los abogados migratorios consultados califican una detención indebida de casi 10 meses como un caso raro, aunque no sin precedentes.
El caso se suma a las controversias de la propia prisión de Miami, sobre la que investigaciones del Indianapolis Star ya habían documentado una preparación insuficiente para la llegada de los detenidos de ICE, con grave escasez de personal y grandes retrasos en la atención médica. Como contamos en esta casa en otro caso migratorio, EE. UU. dio asilo al periodista nicaragüense Luis Galeano, que estuvo detenido por el ICE en Florida, y el control judicial sobre las actuaciones del Gobierno también quedó en evidencia cuando un juez de EE. UU. exigió aclarar quién accedió al informe que justifica los ataques a lanchas en el Caribe y el Pacífico. Por ahora, Phillip James sigue detenido, y la pregunta que deja la investigación de AP sigue sin respuesta oficial: cómo pudo el sistema dar por buena, durante casi un año, la versión de un hombre cuyos propios médicos dicen que no puede dar fe de quién es.