Francia volverá a desplegar 70.000 policías y gendarmes este jueves ante la huelga general en Francia convocada por las centrales obreras, anunció el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien advirtió de un «riesgo» de actos violentos durante la jornada. El Gobierno repite así el dispositivo de seguridad de los dos últimos sábados, en un país todavía marcado por los saqueos del pasado 17 de octubre.
En una rueda de prensa, Nuñez explicó que los servicios de inteligencia han detectado que algunos movimientos prevén sumarse a las manifestaciones sindicales para «hacerlas degenerar con grupos violentos para atacar comercios». Según el ministro, las principales amenazas de la jornada son los enfrentamientos con la policía, las manifestaciones descontroladas y los ataques a comercios y edificios públicos.
Una huelga general en Francia marcada por el riesgo de violencia
El titular de Interior apeló a los antecedentes inmediatos para justificar la magnitud del despliegue: «nadie entendería» que no se repitiera el dispositivo, dijo, tras recordar que el pasado 17 de octubre unos 3.000 comercios fueron saqueados y vandalizados en medio de las protestas. «Estamos decididos a mantener el orden público como lo hicimos en los dos últimos sábados. La de mañana es una jornada importante para los sindicatos y tiene que desarrollarse con calma. Si no es el caso, actuaremos con contundencia», advirtió Nuñez.
La huelga general de este jueves fue convocada por las centrales obreras francesas en demanda de mejoras del poder adquisitivo frente a la inflación, un incremento salarial y la defensa de los servicios públicos ante los recortes que impulsa el Ejecutivo. A la protesta laboral se sumarán los estudiantes: la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef) anunció una movilización masiva en las calles para acompañar las reivindicaciones.
El Gobierno busca que la jornada transcurra sin los disturbios de octubre, cuando los saqueos a comercios encendieron la alarma en el Ejecutivo y derivaron en despliegues extraordinarios los dos sábados siguientes. Con 70.000 agentes en las calles, el de este jueves será uno de los mayores dispositivos de seguridad de los últimos meses en Francia, a la espera de comprobar si la advertencia de los servicios de inteligencia sobre grupos violentos se materializa o si la protesta se desarrolla en calma, como reclama Nuñez.
La convocatoria llega, además, en un momento de desgaste para el Ejecutivo francés, presionado por el coste de la vida y por un calendario de recortes que los sindicatos consideran una amenaza directa para los servicios públicos. La suma de las centrales obreras y del movimiento estudiantil convierte la jornada en una medición de fuerzas entre el Gobierno y la calle: si la participación es masiva y pacífica, la presión sobre los recortes crecerá; si se repiten los saqueos de octubre, el Ejecutivo exhibirá el despliegue de 70.000 agentes como respuesta de orden. Sigue la cobertura internacional en la sección Mundo de La Noticia de Hoy.