La dimisión de De Wever en Bélgica quedó rechazada este viernes: el rey Felipe de los belgas no aceptó la renuncia que el primer ministro, Bart De Wever, le había presentado el pasado lunes y le urgió a seguir negociando para cerrar el presupuesto de 2027, según informó la Casa Real en un comunicado difundido en Bruselas.
El monarca llegó a esa decisión tras una ronda de consultas con los líderes de los cinco partidos que forman la coalición de gobierno, en la que constató, según el Palacio, «la voluntad de cada uno de ellos de concluir las negociaciones presupuestarias lo antes posible». Como prueba de ese compromiso, el rey citó a De Wever el próximo 16 de noviembre para comprobar si para entonces hay avances reales en las cuentas.
La dimisión de De Wever en Bélgica se frena en el Palacio
«Todos ellos han reafirmado su determinación de alcanzar un acuerdo sobre una trayectoria presupuestaria sólida para los próximos tres años», señaló la Casa Real, que añadió que los cinco partidos del Ejecutivo «están dispuestos a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo en el seno del Gobierno». Felipe de los belgas insistió además a los líderes en «la necesidad de encontrar un equilibrio justo entre la preservación de la cohesión social y el fomento del crecimiento económico». La crisis ya había quedado abierta días atrás, cuando el rey dejó la dimisión en suspenso y abrió las consultas con la coalición.
Además del partido nacionalista flamenco N-VA de De Wever, el Gobierno belga lo integran el centroderechista francófono Movimiento Reformista (MR), el centrista francófono Les Engagés, el Partido Demócrata Cristiano y Flamenco (CD&V) y el partido de centroizquierda flamenco Vooruit, una combinación de cinco formaciones que lleva meses sin ponerse de acuerdo sobre el ajuste.
Un ajuste de 10.000 millones en el centro de la pelea
De Wever presentó su dimisión el lunes, después de que durante el fin de semana fracasaran las conversaciones para el presupuesto de 2027 y para aplicar recortes por valor de 10.000 millones de euros hasta 2029. Sobre la mesa hubo propuestas que ningún socio aceptó completa: subir un punto el IVA, vetado por el MR; recortes en sanidad, bloqueados por Vooruit; o congelar la indexación de los salarios y de otras prestaciones sociales, una vía que tampoco prosperó.
Algunos partidos intentaron rebajar el ajuste total a 8.000 millones de euros, pero el primer ministro se negó por el riesgo de una rebaja en la calificación crediticia de Bélgica. A falta de acuerdo, De Wever confirmó el jueves ante el Parlamento que el país recurrirá a las asignaciones presupuestarias mensuales provisionales, las llamadas duodécimas partes, al menos durante los primeros meses de 2027, como ya ocurrió en este ejercicio: cada mes podrá gastarse una doceava parte del presupuesto del año anterior. «Para el Gobierno, es un fracaso terrible», reconoció ante los diputados. La dimisión de De Wever en Bélgica queda así en manos de la negociación de los próximos días. Toda la actualidad internacional está en la sección Mundo de La Noticia De Hoy.