La dimisión de De Wever en Bélgica quedó en suspenso este lunes 2 de noviembre.
La dimisión de De Wever en Bélgica quedó en suspenso este lunes 2 de noviembre. El rey Felipe de los belgas decidió no aceptar por ahora la renuncia que le presentó el primer ministro, Bart De Wever, y anunció una ronda de consultas con los socios de la coalición de gobierno antes de decidir si la acepta o la rechaza, según comunicó la Casa Real belga.
De Wever acudió ante el monarca para presentar su dimisión después de que los cinco partidos de su coalición fracasaran esta madrugada en el intento de cerrar un presupuesto para 2027 y un ajuste de 10.000 millones de euros para 2029 con el que aliviar el déficit del país. Sin acuerdo tras una noche de negociaciones, el primer ministro optó por poner su cargo a disposición del rey.
Dimisión de De Wever en Bélgica: el rey pide responsabilidad a la coalición
«El rey lamenta la ausencia de un acuerdo para dotar al país de un presupuesto creíble y a la altura de los retos actuales. En un contexto marcado por una gran incertidumbre geopolítica y por importantes retos económicos, el país no puede permitirse una crisis política prolongada», señaló la Casa Real en su comunicado. El monarca apeló además al sentido de la responsabilidad de todas las partes y les instó a anteponer el interés general y el espíritu de compromiso.
El rey volverá a recibir a De Wever este viernes, cuando complete su ronda de consultas con el resto de partidos del Ejecutivo. Hasta entonces, la dimisión queda en el aire y el Gobierno belga sigue en funciones a la espera de que la mediación real desbloquee el presupuesto o confirme la caída del primer ministro.
El ajuste de 10.000 millones que rompió al Gobierno
El Consejo de Ministros en formato restringido constató esta madrugada las divergencias entre los cinco socios de la coalición que lidera De Wever con su Alianza Flamenca (N-VA): el Movimiento Reformista (MR), Les Engagés, el Partido Demócrata Cristiano y Flamenco (CD&V) y el partido flamenco Vooruit. Según la prensa local, las diferencias en materia fiscal entre el MR, a la derecha, y Vooruit y Les Engagés, a la izquierda, siguen siendo demasiado importantes.
Sobre la mesa estuvieron medidas como subir un punto el IVA, vetado por el MR; recortes en sanidad, bloqueados por Vooruit; o congelar la indexación de salarios y prestaciones sociales, que tampoco prosperó. Algunos partidos intentaron rebajar el ajuste total a 8.000 millones de euros, pero De Wever se negó alegando el riesgo de que las agencias rebajen la calificación crediticia de Bélgica. El primer ministro también reiteró su rechazo a gobernar con asignaciones presupuestarias mensuales provisionales, la fórmula que permitiría al país empezar 2027 sin presupuesto aprobado congelando las cuentas del año previo.
Una crisis con la calle en contra y una huelga en el horizonte
La crisis estalla tras varias semanas de protesta nacional contra los recortes: a mediados de octubre, cerca de 200 personas fueron detenidas en manifestaciones contra los ajustes en educación, la policía y el Gobierno federal, en jornadas que terminaron con fuertes enfrentamientos, un malestar parecido al que recorre a otros países europeos sacudidos por protestas contra los recortes. Además, una nueva jornada de huelga está programada para el próximo 23 de noviembre, lo que eleva la presión sobre la ronda de consultas del rey.
Lo que se sabe hasta ahora es claro: hay dimisión presentada, pero no aceptada; hay un ajuste de 10.000 millones que ningún socio quiere asumir completo, y hay un plazo informal, la audiencia del viernes, en la que Felipe recibirá de nuevo a De Wever. Si para entonces la coalición no recompone un acuerdo presupuestario, Bélgica quedará al borde de una caída de gobierno en plena incertidumbre económica europea. Sigue toda la actualidad internacional en la sección Mundo de La Noticia De Hoy.