La migración hacia Estados Unidos a través del peligroso paso selvático conocido como Tapón del Darién se detuvo temporalmente tras el arresto de dos capitanes de embarcaciones que trabajan para empresas clave en el transporte de migrantes a través de la selva, según informó el New York Times este miércoles.
El alcalde de Necoclí, un pueblo publicado al norte de Colombia, indicó que las compañías de embarcaciones suspendieron los cruces de migrantes desde Necoclí y Turbo, hacia la entrada del bosque de Darién, dejando a unos 3.000 migrantes varados en esas comunidades.
La ruta en barco es la principal vía hacia el Tapón del Darién, una franja de tierra que conecta América del Sur y del Norte. A pesar de ser históricamente poco transitada, en los últimos años se convirtió en una de las rutas migratorias más importantes y transitadas del hemisferio, con casi un millón de personas cruzando el Darién desde 2021, según las autoridades en Panamá, contribuyendo a la crisis migratoria en Estados Unidos.

La semana pasada, la Armada de Colombia incautó dos embarcaciones pertenecientes a las compañías Katamaranes y Caribe, las cuales transportaban un total de 151 migrantes desde Necoclí hacia la selva, según informó la fiscalía colombiana.
Los funcionarios determinaron que los migrantes estaban siendo transportados ilegalmente, por lo que arrestaron a los dos capitanes de los barcos y tomaron el control de ambas embarcaciones.
Estos arrestos marcan un cambio importante en la estrategia de las autoridades colombianas, que durante meses han permitido a los operadores de embarcaciones transportar abiertamente a migrantes desde Necoclí a través del Golfo de Urabá hasta los pueblos de Acandí y Capurganá, donde ingresaban a la selva.
El alcalde Guillermo Cardona reveló en una entrevista este miércoles que las empresas de lanchas, piezas clave en el negocio migratorio multimillonario del norte de Colombia, han detenido sus operaciones en una «forma de protesta» contra las recientes detenciones.
Estas empresas, que cuentan con grandes flotas y varios capitanes, fueron identificadas como actores fundamentales en un entramado liderado por políticos y líderes económicos locales, según informes previos del The New York Times. A pesar de que el gerente de Katamaranes, vinculado a este negocio, no resultó electo como alcalde y no fue arrestado, la presión sobre estas organizaciones ha ido en aumento.
Funcionarios estadounidenses instalaron a las autoridades colombianas a investigar a los operadores de embarcaciones desde octubre, en un esfuerzo conjunto para abordar el tema de la trata de personas a través de Colombia y el Darién.
En una entrevista reciente, Hugo Tovar, fiscal colombiano, confirmó que su oficina estaba trabajando “mano a mano” con Estados Unidos en el tema de la trata de personas a través de Colombia y el Darién. Dos agencias estadounidenses, Seguridad Nacional y Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, estaban brindando capacitación e intercambiando información para ayudar con las investigaciones, agregó.
Necoclí es un pueblo costero con recursos e infraestructura limitados, y en los últimos años se encuentra desbordado por el flujo constante de migrantes en los últimos años.
No está claro durante cuánto tiempo las compañías navieras suspenderán sus operaciones. En los últimos meses, los inmigrantes han llegado a un ritmo de cientos por día, y si la protesta continúa, es probable que el número de personas varadas en tiendas de campaña en las playas de la ciudad aumente rápidamente, sobrecargando los servicios de agua y saneamiento más allá de sus límites.

Esto podría ejercer presión sobre el gobierno colombiano para que relaje cualquier arresto futuro de operadores de embarcaciones. Se debe a que el gobierno tiene una capacidad limitada para brindar ayuda a un gran número de personas que podrían quedar atrapadas en su frontera norte.
Aún así, Tovar afirmó que su oficina seguía comprometida con la investigación de la trata de personas, calificándola de “un tema que preocupa a todo el hemisferio”.
El alcalde, por su parte, solicitó ayuda al gobierno nacional para los cientos de inmigrantes que ahora se encuentran sin un lugar adonde ir, calificando la situación como un «SOS».
La inmigración a través del Darién se conviritó en un enorme desafío para la administración Biden, especialmente de cara a la carrera presidencial de 2024.
En 2021, más de 130,000 personas realizaron este peligroso viaje, mientras que en 2022 la cifra aumentó a casi 250,000. Estas cifras contribuyeron a un número récord de llegadas a la frontera con Estados Unidos.
A pesar de los esfuerzos del presidente Biden por disuadir este flujo migratorio, ampliando las vías legales de migración e intensificando los esfuerzos de deportación en la frontera, estas medidas solo han tenido un efecto limitado.
Hasta el 28 de febrero, las autoridades panameñas informaron que más de 72,000 personas habían cruzado el Darién este año, lo que representa un aumento del 35% en comparación con el mismo período del año pasado.
El mayor número de inmigrantes proviene de Venezuela, seguido de Ecuador, Haití, Colombia y China. Esta situación plantea desafíos significativos tanto para Colombia como para los países de destino.


