La demanda Jackson Memorial tiene nombre propio: Yanira Eguileor, enfermera de traumatología del Jackson Memorial Hospital de Miami.
La demanda Jackson Memorial tiene nombre propio: Yanira Eguileor, enfermera de traumatología del Jackson Memorial Hospital de Miami, demandó al hospital y a la Oficina del Sheriff de Miami-Dade por 5 millones de dólares tras el ataque que sufrió el 30 de mayo a manos de un paciente en la sala de emergencias, un episodio grabado por las cámaras de seguridad cuyo video se conoció esta semana.
Eguileor contó a la prensa local que intervino para defender a una compañera y que el paciente la golpeó tres veces en la cabeza hasta derribarla. Su abogado, Michael Pizzi, sostiene que la respuesta de seguridad fue insuficiente y tardía, y la enfermera, que sigue de licencia médica por las secuelas, decidió hacer público su caso para reclamar responsabilidades a las dos instituciones.
Demanda Jackson Memorial: qué reclama Yanira Eguileor
La demanda, por 5 millones de dólares, se dirige contra el Jackson Memorial Hospital y la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, el cuerpo encargado de la seguridad en el complejo. Según su abogado, el hospital conocía desde hacía años el riesgo de ataques violentos contra su personal de enfermería y, aun así, el paciente pudo moverse por la sala de emergencias sin la supervisión adecuada hasta desatar la agresión.
Pizzi afirmó además que el hospital no entregó las imágenes de vigilancia hasta que un juez de Miami-Dade ordenó su divulgación, tras una acción judicial presentada para forzar la entrega del video. Eguileor alega también que sufrió represalias dentro del hospital después de denunciar lo ocurrido, un extremo que forma parte de sus reclamaciones contra la institución.
El ataque del 30 de mayo en la sala de emergencias
El ataque ocurrió el 30 de mayo en el área de emergencias del Jackson Memorial, donde el paciente Wenyou Rubin, de 44 años, se encontraba bajo una evaluación psiquiátrica involuntaria. Las imágenes de vigilancia muestran a Rubin persiguiendo y golpeando primero a una empleada del área financiera del hospital, Tisa Wolf, antes de volverse contra la enfermera.
Eguileor relató que oyó el grito de su compañera, se interpuso cuando Rubin estaba a punto de golpearla y recibió tres puñetazos que la dejaron semiinconsciente en el suelo, hasta que otros trabajadores lograron reducir al paciente. El ataque le causó lesiones en la cabeza, el cuello, la columna y la espalda, por las que fue sometida a tomografías y de cuyas secuelas físicas y emocionales sigue recuperándose, según su equipo legal.
El hospital defiende su respuesta de seguridad
El Jackson Health System rechaza la versión de la demanda. Un portavoz señaló que el primer oficial de seguridad pública del hospital llegó en cuestión de segundos y que poco después llegaron más oficiales, y que a los empleados afectados se les ofreció atención y apoyo de inmediato. Tanto el hospital como la oficina del sheriff dijeron a WPLG Local 10 que no harán más comentarios porque el caso está en litigio.
El caso de Eguileor reabrió en Florida el debate sobre la violencia contra el personal sanitario: los datos federales citados en la cobertura recuerdan que los trabajadores de la salud figuran entre los más expuestos a agresiones en su lugar de trabajo en Estados Unidos. Para la enfermera, la demanda Jackson Memorial busca que ese riesgo deje de tratarse como un costo asumido del oficio y pase a ser una obligación de seguridad de las instituciones.
Un riesgo conocido en los hospitales de Estados Unidos
El caso no es un hecho aislado en el sistema sanitario estadounidense. Los datos de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) citados en la cobertura del caso recuerdan que, entre 2002 y 2013, la tasa de incidentes graves de violencia laboral en los hospitales fue más de cuatro veces superior a la del promedio de la industria privada, y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron en 2020 una tasa de 10,3 lesiones por asaltos o actos violentos por cada 10.000 trabajadores de la salud y la asistencia social a tiempo completo.
Esa estadística es la que el equipo legal de Eguileor pone sobre la mesa: si el riesgo es conocido y medible desde hace décadas, sostiene la demanda, un hospital no puede limitarse a reaccionar cuando un paciente ataca a su personal, sino que debe prevenirlo con supervisión, dotación y protocolos a la altura de ese riesgo. La respuesta del Jackson, que defiende que su primer oficial llegó en segundos, marcará el centro del litigio que ahora comienza en Miami-Dade.