La Cumbre Iberoamericana de Madrid reunirá a más de 14 jefes de Estado y de Gobierno los días 4 y 5 de noviembre.
La Cumbre Iberoamericana de Madrid reunirá a más de 14 jefes de Estado y de Gobierno los días 4 y 5 de noviembre, según anticipó este martes el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, que aseguró que la cita servirá para «reafirmar el valor de un orden internacional basado en reglas» en un momento en el que, advirtió, «nunca ha habido un cuestionamiento más fuerte del orden multilateral».
Allamand presentó las expectativas de la XXX Cumbre en un desayuno informativo organizado por Europa Press en la capital española. Allí sostuvo que todos los países de la comunidad estarán representados al menos por su ministro de Asuntos Exteriores, que la asistencia de presidentes será «muy contundente» —por encima de trece o catorce mandatarios— y que esta «va a ser la cumbre que va a tener mayor impacto en resultados concretos, por decir algo, de los últimos veinte años».
Cumbre Iberoamericana de Madrid: quiénes vienen y quiénes están en duda
La mayor expectativa de la organización está puesta en el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. «Tengo la más alta expectativa de que vamos a contar con el presidente Lula», dijo Allamand, que recordó que el mandatario brasileño, reelegido el domingo pasado, «siempre ha estado muy comprometido» con las cumbres iberoamericanas. Lula y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, acaban de acordar reunirse «pronto» tras la reelección en Brasil, un gesto que alimenta las opciones de verlos a ambos en Madrid, aunque la asistencia de Sheinbaum tampoco está confirmada todavía.
Tres países ya comunicaron que sus mandatarios no viajarán: Nicaragua, Panamá y Colombia. En el caso colombiano, la representación recaerá en el vicepresidente, José Manuel Restrepo, informó el secretario general. Siguen «en evaluación» la presencia del presidente de Argentina, Javier Milei, y la de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que «está convocada e invitada», aunque por ahora Venezuela solo ha confirmado a su ministro de Exteriores. La situación del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, es «idéntica» a la venezolana, por lo que se da por hecho que acudirá el canciller Bruno Rodríguez «con una delegación completa». También está en el aire el uruguayo Yamandú Orsi, porque el papa León XIV visitará Uruguay el 6 de noviembre, al día siguiente del cierre de la cumbre. Como invitados especiales figuran el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y como observadores asistirán India, Turquía y Angola.
Un orden basado en reglas frente a las zonas de influencia
El mensaje político de fondo, explicó Allamand, es la defensa de la cooperación frente a la idea de un orden mundial organizado «a partir de los intereses individuales de los países», planteamiento que atribuyó a la estrategia de seguridad de Estados Unidos. «Tenemos que cooperar porque, si a todos nos va bien, entonces a mí también me va bien», contrapuso, y advirtió que la alternativa son las «zonas de influencia», en las que una potencia ejerce «dominación» sobre los países de su área. En ese tablero, defendió que Iberoamérica debe jugar un papel de «bisagra» entre grandes potencias y que «la alianza estratégica tantas veces proclamada y poco realizada hasta ahora entre América Latina y Europa es más importante que nunca», en pleno pulso entre Estados Unidos y China.
En lo concreto, la cumbre de Madrid busca modernizar los mecanismos de cooperación y extenderlos al medio ambiente y los desastres naturales, el crecimiento económico, la innovación y la seguridad ciudadana frente al crimen organizado transnacional y el narcotráfico. Entre los resultados que se negocian figuran una alianza iberoamericana para gestionar el desafío de la inteligencia artificial, el «embrión» de una movilidad académica al estilo del Erasmus europeo y un sistema de cuidados para las personas vulnerables. La comunidad iberoamericana llega a la cita con otros frentes abiertos en la región, como el debate político en Venezuela tras las declaraciones de Delcy Rodríguez sobre el regreso de María Corina Machado, y con la mirada puesta en que la declaración final de Madrid sea, en palabras de su organizador, «contundente».