El Gobierno de Cuba anunció el viernes 14 de febrero de 2025 la suspensión de actividades deportivas, laborales y educativas programadas para el fin de semana, como respuesta a la grave crisis energética que atraviesa la isla. La medida se enmarca en un esfuerzo por contribuir al ahorro de energía ante un panorama de apagones que ha dejado a más del 57% del país sin electricidad.
La decisión fue comunicada por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), que explicó que las actividades deportivas del fin de semana se pospondrían «considerando la situación energética que presenta el país». Este anuncio se produce en un contexto de creciente preocupación por la inestabilidad del suministro eléctrico, que ha llevado al Gobierno a suspender también las actividades laborales y educativas los días 14 y 15 de febrero, exceptuando aquellas consideradas «imprescindibles».
Cuba enfrenta apagones masivos y descontento social
Según informes de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), esta semana se registró el mayor déficit energético en lo que va del año, con un alarmante 57% de la población a oscuras simultáneamente. Algunas regiones, como la ciudad de Cárdenas en Matanzas y la provincia de Cienfuegos, han estado sin electricidad durante más de 24 horas continuas. En La Habana, las interrupciones del servicio han aumentado a seis horas en varias ocasiones a lo largo del día.
🚨| URGENTE: Así se ve La Habana, Cuba cada noche debido a la crisis energética. Lo que se ve iluminado son hoteles en manos de la dictadura comunista de resto todo lo demás está a oscuras. 🇨🇺 DALE ME GUSTA Y RT porque los medios progres no te mostrarán esto. pic.twitter.com/4rUmbxZ6hq
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) February 14, 2025La UNE prevé una capacidad máxima de generación eléctrica de 1.735 megavatios (MW) durante el horario pico de la tarde-noche, frente a una demanda que podría alcanzar los 3.100 MW. Esto resulta en un déficit previsto de 1.365 MW, con una afectación real que podría alcanzar los 1.435 MW en el momento de mayor consumo. Estos datos reflejan la creciente tensión en el sistema eléctrico cubano, que enfrenta averías y mantenimientos en siete de sus 20 unidades de producción termoeléctrica.
Las causas detrás de esta crisis son múltiples. La UNE ha informado sobre la falta de combustible, específicamente fueloil y diésel, que ha dejado fuera de servicio a 58 centrales de generación distribuida y una central flotante. Expertos independientes apuntan a una infrafinanciación crónica del sector eléctrico, completamente estatal desde el triunfo de la revolución en 1959. Las centrales termoeléctricas, muchas de las cuales son obsoletas y han sido explotadas durante décadas sin las inversiones necesarias, son incapaces de satisfacer la demanda creciente.

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La situación ha generado preocupación entre los ciudadanos cubanos, quienes enfrentan no solo la falta de electricidad, sino también el impacto en su vida cotidiana. La suspensión de actividades educativas y deportivas representa un nuevo golpe para una población ya afectada por las restricciones económicas y sociales impuestas por la crisis.
Mientras el Gobierno cubano busca soluciones a esta crisis energética, los ciudadanos continúan enfrentándose a un panorama incierto. La falta de inversión en infraestructuras y la dependencia del estado para la producción eléctrica han llevado al país a una situación crítica que requiere atención inmediata. Los próximos días serán cruciales para evaluar si las medidas adoptadas logran mitigar los efectos de esta crisis y restablecer un suministro eléctrico confiable para todos los cubanos.


