A primera hora del viernes, trabajadores de montaje de aviones de Boeing abandonaron sus puestos en las fábricas cercanas a Seattle, marcando el inicio de una huelga que afecta a aproximadamente 33,000 empleados. Esta decisión se produjo después de que un abrumador 94.6% de los miembros del sindicato votara en contra de un contrato que ofrecía un aumento salarial del 25% en cuatro años. Además, un 96% aprobó la huelga, superando el umbral requerido de dos tercios.
Union democracy at work! 🗳️
32,000 @IAM751 and W24 members at Boeing are voting on a tentative agreement today.
Our members deserve the best—we have your backs! ✊🏼✊🏽✊🏾#OurFutureOurFight pic.twitter.com/tWVeO8P0j9
— Machinists Union (@MachinistsUnion) September 12, 2024La huelga, la primera en 16 años, paraliza la producción de los aviones más vendidos de Boeing, como el 737 Max, 777 y 767, en las plantas de Renton y Everett. Aunque no afectará a los vuelos comerciales, representa un nuevo desafío para la compañía, que ya enfrenta problemas financieros y de reputación tras incidentes de seguridad y retrasos en la producción.
El nuevo director general, Kelly Ortberg, quien asumió el cargo hace seis semanas, había advertido que una huelga podría poner en peligro la recuperación de la empresa, que ha perdido más de 25,000 millones de dólares en los últimos seis años. A pesar de sus esfuerzos por negociar, los trabajadores expresaron su descontento por el estancamiento salarial y las concesiones realizadas desde 2008, lo que llevó a la decisión de huelga.
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En el exterior de la fábrica, los trabajadores se manifestaron con carteles y música, mostrando su determinación de luchar por mejores condiciones laborales y un reconocimiento adecuado de su trabajo. Boeing, por su parte, se ha comprometido a regresar a la mesa de negociaciones, pero el futuro de la producción y la confianza en la compañía se encuentran en un punto crítico.


