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Díaz-Canel admite que la crisis del agua en Cuba es «grave y compleja»: 2,6 millones de afectados

La crisis del agua en Cuba fue reconocida este miércoles por el propio presidente Miguel Díaz-Canel como un problema «grave y complejo».

La crisis del agua en Cuba fue reconocida este miércoles por el propio presidente Miguel Díaz-Canel como un problema «grave y complejo». El mandatario admitió en su pódcast radial «Criterio Compartido» que las interrupciones en las redes de abastecimiento afectan a más de 2,6 millones de habitantes de la isla y que las «inversiones de envergadura» que hacen falta para resolverlas «requieren tiempo», mientras el Gobierno actúa «sobre las dificultades inmediatas».

La cifra oficial la precisó el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, que acompañó al mandatario en el programa: son 2.681.770 los habitantes afectados por los cortes del suministro. Según Rodríguez, un 66 % de las afectaciones tiene causas eléctricas y un 25 % se debe a las roturas en los equipos de bombeo, un retrato que conecta la escasez de agua con la crisis energética que Cuba arrastra desde mediados de 2024.

La crisis del agua en Cuba golpea con más fuerza a La Habana

La provincia más castigada es La Habana, donde unos 536.000 habitantes presentan problemas con el suministro, de acuerdo con los datos expuestos en el programa. Detrás aparecen Santiago de Cuba, Holguín y Matanzas, en el este del país, y Artemisa y Pinar del Río, en el oeste, con alrededor de 200.000 personas afectadas en ese grupo de territorios, donde en algunos lugares la población padece hasta cuarenta días sin recibir agua en sus viviendas.

Díaz-Canel reiteró que «el problema del agua es uno de los más sensibles del país», con causas que atribuyó al bloqueo, a la crisis energética y a unas redes envejecidas, pero también a «la negligencia, la indolencia y la falta de coordinación» de las propias autoridades. La autocrítica presidencial llegó en un contexto de insalubridad creciente en las calles por la acumulación de basura, la carestía de alimentos y medicamentos y una inflación que no cede.

Parques solares y bombas nuevas: el plan oficial

Como salida, el mandatario apuntó a «la recuperación de la fuente de abasto de agua y las conductoras principales» y a la «transición energética» para dar estabilidad eléctrica a los sistemas de bombeo. La apuesta principal del Gobierno ha sido la energía solar: un programa para levantar 92 parques solares con unos 2.000 megavatios de potencia instalada, del que se dedicarán diez parques, con 200 megavatios y acumulación, a las tres fuentes fundamentales que abastecen a La Habana.

Rodríguez añadió que el cambio de matriz energética contempla en su primera etapa 1.312 equipos de bombeo, de los cuales 853 ya están trabajando. Sin embargo, las soluciones todavía no están generalizadas y el reconocimiento presidencial confirma que la escasez de agua se ha convertido en uno de los frentes más sensibles de la crisis cubana, un deterioro de los servicios básicos que también se siente en otros países de la región, como recoge el testimonio de las calles de Caracas en plena Navidad por decreto en Venezuela.

El anuncio se produce además en plena tensión política con Washington tras las elecciones intermedias, un escenario en el que Mike Johnson dejó el liderazgo republicano de la Cámara y el nuevo equilibrio del Congreso podría revisar la política de sanciones hacia la isla. Por ahora, para millones de cubanos, la urgencia es más doméstica: que el agua vuelva a salir del grifo.

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