La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, guardó silencio este miércoles 4 de noviembre ante el triunfo demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, mientras la oposición de la isla celebró el resultado y lo leyó como una señal de cambio.
La gobernadora, republicana y partidaria del presidente Donald Trump, no se había pronunciado todavía sobre los resultados que le dieron a los demócratas el control del Congreso, una victoria que cambia el mapa político de Washington y que también se mira con lupa desde San Juan.
La gobernadora de Puerto Rico no se pronuncia y Hernández celebra
La voz que sí se escuchó fue la del comisionado residente de Puerto Rico en Washington, Pablo José Hernández, presidente del opositor Partido Popular Democrático (PPD). «El pueblo estadounidense, como el pueblo de Puerto Rico, quiere un cambio», aseguró el funcionario, declarado demócrata.
Para Hernández, tanto los estadounidenses como los puertorriqueños quieren que su gobierno «se enfoque en bajar el costo de vida», el tema que dominó la campaña y que golpea con fuerza a las familias de la isla, donde los precios de la energía y de los alimentos importados presionan el bolsillo desde hace años.
«Puerto Rico se beneficiará de tener a un amigo como Hakeem Jeffries presidiendo la Cámara de Representantes y a Chuck Schumer como líder de la mayoría en el Senado. ¡Amanecemos con esperanza!», escribió el comisionado residente en su cuenta de Facebook.
Por qué a Puerto Rico le importa un Congreso que no vota
Los residentes de Puerto Rico, Estado Libre Asociado a Estados Unidos, tienen la nacionalidad estadounidense pero no pueden votar en las elecciones de ese país: no eligen presidente ni senadores y su representación en la Cámara se limita al comisionado residente, con voz pero sin voto en el pleno. Aun así, casi todo lo que decide el Congreso —fondos federales, programas de salud, ayudas por desastre y el futuro político de la isla— termina pasando por San Juan.
Por eso el cambio de manos en Washington tiene lectura directa en la isla: el nuevo Congreso será el que discuta los recursos que Puerto Rico recibe y el escenario en el que se mueven figuras como Jeffries y Schumer, a quienes la oposición puertorriqueña ya cuenta como aliados.
Queda por ver cuándo romperá su silencio la gobernadora González y qué tono usará frente a un Congreso ahora en manos del partido contrario al suyo, con el que su administración deberá negociar durante los próximos dos años. Sigue la cobertura electoral en la sección de Estados Unidos de La Noticia De Hoy.