Rusia quiere mantener en pie la cooperación energética con Venezuela y está conversando sobre su futuro no solo con Caracas.
Rusia quiere mantener en pie la cooperación energética con Venezuela y está conversando sobre su futuro no solo con Caracas, sino también con terceros países. Así lo afirmó este martes el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su intervención en la Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas, celebrada en Moscú, en una de las declaraciones más claras de Kremlin sobre el lugar que seguirá ocupando el petróleo venezolano en su agenda.
El mensaje llegó justo después de la intervención telemática en el foro de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que participó a distancia en el encuentro que reúne a los principales países exportadores de gas del mundo para discutir la cooperación energética, el mercado internacional y la seguridad del suministro.
Cooperación energética con Venezuela: «confiamos en que continuará»
Putin recordó el peso de la inversión rusa acumulada en el país. «Los operadores económicos rusos invirtieron miles de millones de dólares en el sector energético de Venezuela; confiamos en que esta cooperación continuará», declaró el mandatario al comentar la participación de Rodríguez en la cumbre.
El presidente ruso señaló además que Moscú está listo para trabajar «con las autoridades de Venezuela, con nuestros socios venezolanos, así como con representantes de terceros países», una fórmula que amplía el tablero: ya no se trata solo de la relación bilateral, sino de un esquema en el que pueden entrar compañías de otras naciones interesadas en el crudo venezolano.
Consultas con «terceros países», en clara referencia a Estados Unidos
La parte más llamativa de la intervención fue la mención a las consultas en curso. «Llevamos a cabo consultas tanto con las instituciones gubernamentales como con compañías interesadas de otros, quiero subrayar, terceros países», indicó Putin, en clara referencia a Estados Unidos, según la lectura de la agencia EFE, que distribuyó el cable desde Moscú.
Putin no identificó públicamente a esos terceros países ni detalló nuevos contratos, montos de inversión o un calendario para los proyectos mencionados. Lo que sí dejó claro es que los canales están abiertos en varias direcciones a la vez: con el Gobierno venezolano, con las empresas rusas que ya operan en el país y con actores externos que hoy tienen un peso decisivo sobre el petróleo venezolano.
La declaración se produce el mismo día en que el Kremlin movió otra pieza de su diplomacia energética y de seguridad: la llamada de Putin con los líderes de Finlandia y Noruega sobre la paz en Ucrania, en la que advirtió que solo habrá acuerdo si se respetan los intereses de Rusia.
Un tablero energético que cambió en 2026
El contexto explica la prudencia y, a la vez, la firmeza del mensaje. Tras la captura a principios de 2026 del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el Ministerio de Exteriores ruso calificó la operación de «una agresión» contra la nación caribeña, aliado estrecho de Rusia en América Latina, y Moscú ha pedido la liberación de Maduro.
Sin embargo, Putin ha mantenido desde entonces una postura reservada sobre Venezuela, sin críticas directas al presidente estadounidense, Donald Trump, mientras Moscú y Caracas aseguran que mantienen abiertos los canales de comunicación directos. Esa misma línea se refleja en la situación política interna del país, donde Delcy Rodríguez, hoy presidenta encargada, ha marcado el tono del Gobierno interino en sus apariciones públicas.
En la actualidad, según el cable de EFE, Estados Unidos ejerce el control mayoritario de más de la quinta parte de las reservas de crudo de Venezuela y supervisa la comercialización del petróleo venezolano en virtud del acuerdo bilateral firmado entre Caracas y Washington en agosto pasado. Ese acuerdo otorga a empresas estadounidenses como North American Blue Energy Partners (NABEP) el control operativo de 17 yacimientos estratégicos por un período de hasta cien años.
Qué está en juego para Venezuela
Para Venezuela, la frase de Putin tiene una lectura práctica: Rusia no está anunciando una retirada de sus proyectos energéticos, sino que busca renegociar su posición dentro de un mapa en el que Estados Unidos pasó a controlar una parte sustancial del negocio petrolero. Las consultas con «terceros países» sugieren que Moscú explora fórmulas de convivencia o reparto con las compañías que hoy operan bajo el paraguas del acuerdo entre Caracas y Washington.
Por ahora no hay anuncios concretos, ni contratos nuevos, ni cifras actualizadas de inversión. Lo que hay es una señal política de primer nivel, lanzada desde una cumbre gasífera en Moscú y tras escuchar a la presidenta encargada venezolana: la cooperación energética con Venezuela sigue en la agenda rusa, y su futuro se está conversando también fuera de Caracas.