El racionamiento de gas en Colombia entró en vigor este martes por una falla operativa en la terminal de regasificación de SPEC LNG, en Cartagena.
El racionamiento de gas en Colombia entró en vigor este martes por una falla operativa en la terminal de regasificación de SPEC LNG, en Cartagena. El Ministerio de Minas y Energía activó un esquema programado para administrar el combustible disponible y proteger primero a los hogares, los pequeños comercios y los demás servicios esenciales, mientras la planta trabaja con capacidad reducida durante los próximos días.
La Sociedad Portuaria El Cayao S. A. E. S. P., operadora de la terminal, identificó una condición operativa en uno de los cuatro trenes de su unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU). Esa infraestructura recibe el gas natural licuado que Colombia importa, lo devuelve a su estado gaseoso y lo inyecta al sistema nacional de transporte, por lo que cualquier reducción en su operación se siente en todo el mercado.
Racionamiento de gas en Colombia: la terminal de Cartagena operará a 400 millones de pies cúbicos diarios
Durante los trabajos correctivos, la terminal prestará el servicio con una capacidad máxima de regasificación de 400 millones de pies cúbicos por día, frente a los 533 millones que puede procesar en condiciones normales tras la ampliación de capacidad anunciada para este mes de octubre. La diferencia deja un faltante estimado de 133 millones de pies cúbicos diarios, cerca del 13 % del consumo nacional de gas, según los cálculos del Ministerio de Minas y Energía.
SPEC LNG no detalló la causa específica de la falla. La compañía indicó que las labores estarán a cargo de personal especializado y se ejecutarán bajo protocolos técnicos, operativos y de seguridad, en coordinación con los usuarios de la terminal, las autoridades y los demás agentes del mercado. La estimación inicial es que las reparaciones tomarán entre siete y ocho días, periodo durante el cual se mantendrá la restricción parcial del suministro.
La Resolución 40585 fija el orden de prioridades del suministro
Para administrar los volúmenes disponibles, el Ministerio expidió la Resolución 40585, que establece un orden de atención durante la contingencia. La primera prioridad es la demanda esencial: los hogares, el pequeño comercio y los servicios que no pueden parar. Después se ubican la generación térmica de electricidad y las actividades industriales necesarias para el transporte del crudo destinado a la refinación, mientras los demás usuarios, incluidas las exportaciones, serán atendidos de acuerdo con el orden y las condiciones fijados en la resolución.
El propio Ministerio ha insistido en que declarar el racionamiento programado no significa que los hogares se vayan a quedar sin gas de forma automática. La medida es un esquema de reparto: ante una oferta menor, el combustible que sí está disponible se asigna primero a los consumos protegidos, y son los grandes consumidores y los compromisos externos los que enfrentan primero las restricciones.
Segunda contingencia en la misma terminal en poco más de un mes
La falla de este martes no es la primera de la temporada. A finales de septiembre, otro de los trenes de la misma unidad flotante presentó un problema operativo y el país también tuvo que activar un racionamiento programado; en aquella ocasión, las gestiones entre el Gobierno y la industria permitieron conseguir el gas necesario antes de que se retirara suministro a algún agente del mercado. Esta vez, la contingencia se presenta en un equipo distinto.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad del abastecimiento colombiano, que depende cada vez más de esta única terminal de importación mientras la producción nacional pierde fuerza. Es la misma preocupación que ya expresó el propio Gobierno semanas atrás, cuando advirtió que el gas nacional no alcanza para atender la demanda que traerá la temporada seca. En el plano internacional, el gas también mueve la agenda energética de la región, como se vio con la cumbre de países exportadores convocada en Moscú con participación de Venezuela.
Por ahora, la vigencia del racionamiento dependerá de que las reparaciones en Cartagena concluyan dentro del plazo estimado y de la confirmación posterior del Ministerio. Si los trabajos se prolongan más allá de los ocho días previstos, el esquema de prioridades seguirá aplicando sobre un mercado que ya consume cerca de mil millones de pies cúbicos diarios y que no tiene, hoy por hoy, otra puerta de entrada para el gas importado.