El Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) exigió este jueves 5 de noviembre al Estado venezolano.
El Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) exigió este jueves 5 de noviembre al Estado venezolano establecer un protocolo de búsqueda de niños desaparecidos tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio, con un plan que tenga responsables, recursos y seguimiento público para dar con los 62 niños, niñas y adolescentes cuyo paradero aún se desconoce.
La exigencia la formuló a través de su cuenta en X el abogado Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, quien sostuvo que la búsqueda de los menores no puede seguir dependiendo del esfuerzo solitario de cada familia. A más de cuatro meses del doble terremoto —que dejó un balance oficial de 6.509 fallecidos, según el último reporte gubernamental, del 24 de agosto—, el Estado no ha vuelto a actualizar las cifras de víctimas ni ha dicho cuántos de los muertos eran niños.
Búsqueda de niños desaparecidos: registros unificados y pruebas de ADN
Según Trapani, el protocolo debe comenzar por unificar y contrastar los registros de hospitales, refugios y servicios forenses, porque hoy la información está dispersa y cada familia recorre por su cuenta las mismas oficinas sin obtener respuestas. También planteó fortalecer la identificación mediante pruebas de ADN y verificar posibles traslados o separaciones familiares ocurridos durante la emergencia.
El abogado propuso además que cada familia tenga un enlace institucional que le informe sobre su caso y le facilite acompañamiento psicológico y jurídico, sin obligarla a recorrer oficinas repitiendo su historia. «A las familias que continúan buscando, debemos escucharlas y acompañarlas respetando sus decisiones, sus tiempos y su intimidad. Nadie debe presionarlas para dar por terminada la búsqueda ni exigirles que expongan su dolor para recibir atención», recomendó.
Trapani concluyó que todas las familias «tienen derecho a saber qué ocurrió y a contar con apoyo sostenido durante ese proceso», una frase que resume el fondo de la exigencia: el derecho a la verdad sobre el destino de los 62 menores que faltan.
Lo que documentó La Vida de Nos: 311 casos y 62 sin resolver
La exigencia de Cecodap se apoya en el reportaje especial de La Vida de Nos que documentó 311 casos de niños, niñas y adolescentes reportados en su momento como desaparecidos, de los cuales la investigación logró verificar 289. El desglose confirma el hallazgo sin vida de 198 de ellos y la localización con vida de otros 29. Quedan 62 cuyo paradero se desconoce: 47 familias buscan recuperar un cuerpo o sus restos, mientras las 15 restantes mantienen la búsqueda con la duda o la firme sospecha de que siguen con vida.
En su monitoreo y seguimiento de las infancias afectadas por los terremotos, ese trabajo registró además 2.286 niños localizados y 848 fallecidos, junto a decenas de casos contradictorios o con cuerpos aún no recuperados. Son las cifras de una tragedia dentro de la tragedia: la de los menores que el doble sismo se llevó y cuyas familias todavía no pueden cerrar el duelo, en un país que intenta recomponer incluso sus relaciones externas sobre la cooperación posterior a los terremotos, como ocurrió con el acercamiento entre Chile y Venezuela tras la catástrofe.
Pruebas de ADN sin respuesta y morgues recorridas en vano
De 164 testimonios recogidos por La Vida de Nos entre el 3 de agosto y el 18 de octubre emergió un patrón repetido: pruebas de ADN sin respuesta, recorridos por hospitales y morgues sin resultados, familias a las que ni siquiera les permitieron la entrada y una ausencia casi total de ayuda estatal en las labores de búsqueda. El 29,3 % de los testimonios manifestó que buscó a sus familiares entre los escombros sin recibir ayuda gubernamental, y el 13,4 % afirmó que las pruebas de ADN se retrasaron o siguen en espera.
El informe detalla además que el 37,8 % de las familias consultadas vivía en un urbanismo de la Misión Vivienda, que el 15,2 % tardó semanas —y hasta 50 días— en encontrar el cuerpo de su familiar, y que el 62,8 % perdió a múltiples familiares en los terremotos. Un 7,9 % denunció que sus denuncias ante el Cicpc, los Consejos de Protección, los tribunales de niños y el Ministerio Público «quedaron sin respuestas».
Una deuda que se suma a las carencias cotidianas
La demanda de Cecodap llega en un país donde las comunidades ya protestan por servicios básicos colapsados, como hicieron este mismo jueves los vecinos y comerciantes de Barquisimeto tras seis meses de fallas eléctricas. Pero el caso de los niños desaparecidos tiene una dimensión distinta: no se trata de una falla que se repara, sino de 62 familias que necesitan saber, con nombre y expediente, qué pasó con sus hijos.
Por eso la organización no pide un gesto simbólico, sino un mecanismo: un protocolo con responsables identificables, recursos asignados y seguimiento público, que cruce los registros que hoy están separados y que responda por las pruebas de ADN pendientes. Hasta que ese plan exista, la cifra seguirá abierta: 62 niños, niñas y adolescentes desaparecidos desde el 24 de junio, y un Estado que, según Cecodap, les debe a sus familias una búsqueda organizada y una respuesta.