La Arquidiócesis de Nueva York concretó este jueves un acuerdo de 800 millones de dólares con 1.300 personas.
La Arquidiócesis de Nueva York concretó este jueves un acuerdo de 800 millones de dólares con 1.300 personas que denunciaron abusos sexuales cometidos por sacerdotes y personal laico cuando eran menores de edad, una resolución que pone fin a uno de los litigios más grandes contra la Iglesia católica en Estados Unidos.
El pacto se alcanzó días después de que las partes acordaran el marco legal de la negociación y necesitaba la aceptación de todos los demandantes. Sus abogados les habían advertido de que, si el acuerdo fracasaba, lo más probable era que la Arquidiócesis se declarara en bancarrota, un escenario que habría dejado las indemnizaciones en suspenso durante años.
La Arquidiócesis de Nueva York pagará al menos 250.000 dólares a cada sobreviviente
Según los términos difundidos, cada uno de los 1.300 sobrevivientes podrá optar por un pago único rápido de al menos 250.000 dólares o por una indemnización mayor, que se calculará tras un análisis detallado del alcance de cada denuncia. Para financiar el acuerdo, la institución vendió varias propiedades de alto valor y aplicó recortes de personal y de presupuesto después de meses de conversaciones.
«Siempre ha sido nuestro deseo lograr una resolución justa y equitativa para las víctimas y sobrevivientes, y promover la sanación y la reconciliación entre quienes han sufrido daños. Creemos que este acuerdo global logra ese objetivo», escribió el arzobispo Ronald A. Hicks en una carta dirigida a las parroquias de Manhattan, El Bronx, Staten Island y varias comunidades del valle del Hudson.
Los nombres de los acusados deberán publicarse
El acuerdo obliga además a la Arquidiócesis a publicar en su sitio web los nombres de los miembros del clero y de los líderes laicos acusados de manera creíble de abuso sexual, y a actualizar esa lista con las denuncias futuras que resulten comprobadas. La Universidad de Iona, una institución católica privada de Nueva York, mantendrá por su parte un archivo público de casos, sujeto a las condiciones del pacto.
El litigio nació al amparo de la Ley de Víctimas Infantiles de Nueva York, en vigor desde 2019, que abrió una ventana excepcional para demandar por casos que ya habían prescrito: la norma permite iniciar procesos civiles hasta los 55 años y presentar cargos penales hasta los 28. Jeff Anderson, cuyo bufete representa a casi 300 demandantes, definió el cierre como un «ajuste de cuentas» y el primer reconocimiento de la Arquidiócesis de que permitió que tantos agresores causaran tanto sufrimiento durante años. Jeff Herman, abogado de otros 260 demandantes, lo calificó de «día trascendental» para los sobrevivientes.
La resolución neoyorquina se suma a otros grandes acuerdos recientes de diócesis estadounidenses y llega en una semana de decisiones judiciales de peso en el país, como la conmutación de las penas de muerte en California y el proceso por la amenaza contra Trump en Henderson. Para las víctimas, el pago no cierra la herida, pero marca el reconocimiento institucional que llevaban décadas reclamando.