Los bonos PDVSA 2020 son plenamente válidos y sus tenedores pueden seguir reclamando el cobro. El Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos confirmó este martes la validez de los bonos emitidos por la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA) con vencimiento en 2020, hoy en situación de impago, al concluir que la emisión no requería la aprobación previa de la Asamblea Nacional de Venezuela.
La decisión reafirma el fallo del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, que ya había concluido que la Constitución venezolana no invalidaba la oferta de los bonos. Con este pronunciamiento, dos instancias federales estadounidenses han rechazado el argumento central con el que se buscaba anular los títulos y, con ello, debilitar el reclamo de los acreedores.
Por qué los bonos PDVSA 2020 tienen a Citgo como garantía
Estos bonos no son una deuda cualquiera dentro del enorme pasivo externo venezolano. Al emitirse en 2016, en una operación de canje, quedaron garantizados con el 50,1 % de las acciones de Citgo Holding, la sociedad matriz de Citgo Petroleum, la refinadora de capital venezolano que opera en Estados Unidos refinerías como la de Lake Charles, en Luisiana. Esa garantía convierte a los tenedores de los bonos PDVSA 2020 en acreedores con un reclamo directo sobre el activo venezolano más valioso en el exterior.
Los bonistas llevan años buscando una compensación desde que los títulos entraron en default. El mercado, de hecho, valora esa posición: este martes el bono cotizaba sin cambios a 114,25 centavos por dólar, por encima de su valor nominal, un precio que refleja el peso de la garantía sobre Citgo en cualquier desenlace judicial.
Un frente más en la batalla por Citgo
El fallo del Segundo Circuito llega mientras Citgo enfrenta en paralelo otro proceso en Delaware, donde un juez federal aprobó la venta de PDV Holding, la matriz de la refinadora, por 5.900 millones de dólares a una filial del fondo Elliott Investment Management para pagar a un grupo de acreedores de Venezuela. Esa venta aún no se ejecuta, porque espera la autorización del Departamento del Tesoro, y varios actores, incluida Venezuela, han pedido anularla.
Para la audiencia venezolana, y en especial para la diáspora que sigue el destino del patrimonio petrolero del país, la sentencia de este martes tiene una lectura clara: la justicia estadounidense considera firme la deuda de los bonos PDVSA 2020 y, con ella, el derecho de sus tenedores sobre la participación en Citgo que la respalda. El litigio por la refinadora, lejos de cerrarse, suma así un capítulo decisivo, en un contexto en el que el petróleo venezolano vuelve al centro de la agenda de Washington, como ocurrió con el anuncio de que Trump recibirá un millón de barriles de petróleo de Venezuela y con los acuerdos energéticos que Caracas explora con otros socios, entre ellos la cooperación energética con Rusia.
PDVSA arrastra además una larga lista de frentes abiertos en tribunales de Estados Unidos mientras intenta recomponer su industria, un esfuerzo que incluye alianzas operativas como la firmada este año con Sulzer para la industria petrolera. Pero ninguno de esos frentes pesa tanto como el de Citgo: la sentencia de apelaciones de este martes deja a los acreedores de los bonos 2020 en una posición reforzada para hacer valer su garantía cuando se defina el futuro de la refinadora.