Autoridades peruanas allanaron la casa de la presidenta Dina Boluarte la noche del viernes 29 de marzo. La acción es parte de una investigación de corrupción en curso sobre presunto enriquecimiento ilícito y la falta de declaración de propiedad de relojes Rolex de lujo.
El allanamiento, parte del llamado “caso Rolex”, fue llevado a cabo por un equipo de fiscales y policías. Tras la inspección en la vivienda de Boluarte, las autoridades se dirigieron al Palacio de Gobierno para realizar una diligencia similar. La presidencia de Perú afirmó que brindó “todas las facilidades para la diligencia solicitada por la Fiscalía de la Nación”.
La investigación se inició después de que el medio digital “La Encerrona” publicara que la presidenta había sido vista usando 14 relojes de lujo diferentes. Boluarte respondió a las acusaciones asegurando que todo lo que posee es resultado de su arduo trabajo y que mantendrá su promesa al pueblo peruano de mantener la integridad en su cargo.
El abogado de Boluarte, Mateo Castañeda, informó que la presidenta aceptó declarar en la fiscalía el próximo viernes 5 de abril. A pesar de la tensión, la presidenta Boluarte mantiene su postura de colaboración con las autoridades, mientras que el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, expresó su indignación por lo que considera un atropello a la dignidad de la presidencia.
Este caso se suma a una larga lista de presidentes peruanos que enfrentan investigaciones y juicios por corrupción, poniendo una vez más a prueba la confianza del pueblo peruano en su liderazgo político.


