El lunes por la mañana, Argentina despertó con 500 protestas convocadas en todo el país. Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en las proximidades de dos accesos a Buenos Aires resultaron en heridas a manifestantes, periodistas y oficiales.
María Medina, miembro de la organización Polo Obrero, expresó su preocupación por la grave situación alimentaria en los barrios: “Hace cuatro meses que no recibimos suministros para los comedores populares y los niños lo necesitan”. La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) hizo eco de este sentimiento en sus redes sociales con la consigna “El hambre es el límite”, prometiendo intensificar su lucha ante la falta de respuesta del gobierno a la emergencia alimentaria y los ajustes a la economía popular.
Desde su toma de posesión el 10 de diciembre, el gobierno de Milei ha implementado un fuerte ajuste fiscal, logrando un superávit financiero en enero y febrero, algo que no se había visto desde principios de 2011. Sin embargo, este ajuste ha venido acompañado de una creciente tensión social, alimentada por despidos, caída de las jubilaciones, aumentos en los precios de alimentos y medicamentos, y un golpe a las tarifas de servicios públicos debido a la eliminación de subsidios.
Varios comedores comunitarios han denunciado que recibieron su última entrega de alimentos en noviembre y que desde entonces dependen de donaciones y ayuda municipal para atender a un número cada vez mayor de personas. El gobierno argumenta que busca llegar a los más vulnerables mediante ayuda directa, evitando la intermediación de organizaciones sociales, a las que considera “gerentes de la pobreza”.
Mientras tanto, el Ministerio de Capital Humano ha iniciado un relevamiento para la “compra transparente de alimentos”, pero los centros comunitarios denuncian que las entregas están suspendidas en unos 40.000 comedores de todo el país. Este lunes, Amnistía Internacional presentó un informe sobre los primeros 100 días del gobierno de Milei, destacando que su administración “suma un nuevo modelo de liderazgo de no diálogo y de violencia permanente».


