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Los 100 días de Fujimori en Perú: 621 homicidios y una aprobación que cae al 40 %

Los 100 días de Fujimori en la Presidencia de Perú llegaron este jueves con el balance más incómodo.

Los 100 días de Fujimori en la Presidencia de Perú llegaron este jueves con el balance más incómodo para un gobierno que se presentó con una sola promesa central: devolver el orden a un país azotado por el crimen organizado. Desde que Keiko Fujimori asumió el cargo el pasado 28 de julio, Perú ha registrado 621 homicidios, según el conteo elaborado por el analista Juan Carbajal a partir de los registros oficiales de defunciones y recogido por el informe de France 24 desde Lima, y no se ha producido todavía el descenso sostenido de la violencia que la mandataria ofreció en campaña.

Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), ganó las elecciones de este año bajo el lema «Vuelve el orden» y convirtió la seguridad ciudadana en la vara con la que pidió ser medida. Cien días después, esa misma vara es la que usan sus críticos: el 68 % de los peruanos considera que el Gobierno no ha avanzado nada en reducir la delincuencia, según la última encuesta de Datum, realizada entre el 28 y el 30 de octubre, y solo el 25 % percibe algún avance.

Los 100 días de Fujimori, en cifras de seguridad

Los conteos mensuales de homicidios tampoco muestran el giro esperado. De acuerdo con los seguimientos estadísticos citados por la prensa peruana, agosto cerró con 178 homicidios, septiembre con 153 y octubre sumaba 174 hasta el día 29, un promedio superior a seis asesinatos diarios que mantiene la tendencia de los gobiernos anteriores en lugar de romperla. El propio informe de France 24 subraya que la alta criminalidad es hoy la principal crítica contra la gestión de la presidenta.

La respuesta del Gobierno ha sido una estrategia de mano dura: militarización de la política de seguridad con despliegue de las Fuerzas Armadas en apoyo contra el crimen organizado, endurecimiento de las medidas penitenciarias con una política carcelaria inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele y un largo trámite ante el Parlamento para obtener facultades legislativas que le permitan emitir normas durante 120 días en una amplia variedad de materias. Ese trámite consumió buena parte de los primeros tres meses y retrasó las medidas de impacto que el Ejecutivo había anunciado para sus primeras semanas.

La aprobación cae 17 puntos en tres meses

El desgaste ya se refleja en las encuestas. Según Ipsos, la aprobación de Fujimori cayó del 57 % con el que inició su mandato al 40 % en octubre, mientras el rechazo subió del 25 % al 49 % en el mismo periodo: 17 puntos menos de respaldo y 24 más de desaprobación en apenas tres meses de gobierno.

La fotografía de Datum es parecida desde otro ángulo: el 47 % de los ciudadanos califica la gestión como regular, el 38 % la considera mala y apenas el 10 % la juzga buena. Además, el 51 % de los encuestados cree que la presidenta no está demostrando capacidad para gobernar, frente a un 44 % que opina lo contrario. La seguridad es, de lejos, el flanco más débil: cuando se pregunta por los principales aciertos del Gobierno, solo el 2 % menciona la seguridad ciudadana.

Acercamiento a Washington y la «fórmula Bukele»

En política exterior, los 100 días de Fujimori han estado marcados por un acercamiento visible a Estados Unidos, a través de la adhesión peruana al Escudo de las Américas impulsado por Washington y de una sintonía creciente con la administración de Donald Trump en materia de seguridad regional. Ese giro acompaña la apuesta interna por el modelo Bukele en las cárceles, una combinación que sus defensores presentan como la ruta para recuperar el control territorial y que sus críticos cuestionan por sus costos en garantías y por la ausencia, hasta ahora, de resultados medibles en las cifras de homicidios.

La propia presidenta había pedido que el balance de su Gobierno se hiciera al cumplirse los 100 días. Con ese plazo vencido, los datos dejan una conclusión compartida por analistas de distinto signo: la promesa de orden sigue sin traducirse en una caída sostenida de la violencia, y la ciudadanía lo está registrando en las encuestas. El margen, sin embargo, no está cerrado del todo: el 41 % de los peruanos cree que la gestión mejorará en los próximos meses, frente a un 27 % que espera un empeoramiento y un 25 % que anticipa que todo seguirá igual, según Datum.

Perú llega así al final de la tradicional luna de miel presidencial con su principal problema intacto. Para Fujimori, el reto inmediato es convertir los anuncios de mano dura en resultados que se vean en las calles antes de que la caída de popularidad se vuelva irreversible.

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