La Operación Poseidón terminó con la incautación de 104 armas de guerra en aguas del Caribe colombiano, frente a la Alta Guajira.
La Operación Poseidón terminó con la incautación de 104 armas de guerra en aguas del Caribe colombiano, frente a la Alta Guajira, en lo que el Gobierno calificó como la mayor incautación de armamento registrada en el mar Caribe colombiano en 45 años. El anuncio lo hizo este jueves el presidente Abelardo de la Espriella, quien presentó el resultado junto a los altos mandos de la Fuerza Pública y con el material decomisado extendido sobre el suelo.
El golpe se produjo el 4 de noviembre, cuando unidades de la Fuerza Naval del Caribe interceptaron en altamar una lancha rápida tipo Go-Fast que navegaba por la zona. Al inspeccionar la embarcación, los uniformados descubrieron un compartimento de doble fondo en el que viajaba oculto el arsenal completo, listo para ser entregado a una estructura criminal del norte del país.
Operación Poseidón: inteligencia policial y coordinación con la DEA
La operación se montó a partir de información de inteligencia de la Policía Nacional y se ejecutó con la Armada como fuerza principal, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y con articulación de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos. Esa combinación permitió ubicar la embarcación, seguir su ruta y abordarla en el momento en que transportaba la carga completa.
En el procedimiento fueron capturadas cinco personas: cuatro ciudadanos colombianos y un hondureño. De acuerdo con la información de inteligencia divulgada por el Gobierno, el armamento habría salido de Honduras y tenía como destino final a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, la organización también conocida como Los Pachencas, que delinque en los departamentos de Magdalena, Cesar y La Guajira.
El inventario: 69 fusiles, lanzagranadas y más de 15.000 cartuchos
El conteo oficial del material incautado da la dimensión del cargamento: 69 fusiles, 30 pistolas, tres lanzagranadas y dos ametralladoras, que suman las 104 armas de guerra anunciadas. Junto a ellas se decomisaron 96 proveedores y 15.542 cartuchos de diferentes calibres, además de 6.960 dólares y 23.569 lempiras hondureñas en efectivo que llevaban los tripulantes de la lancha.
Con ese arsenal fuera de circulación, las autoridades aseguran que se golpea de forma directa la capacidad de fuego de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, una estructura que se disputa rutas y territorios del Caribe colombiano y que depende de este tipo de envíos marítimos para sostener su poder armado frente a otros grupos y frente a la Fuerza Pública.
Un golpe que no se veía en el Caribe desde 1981
La comparación histórica que hizo el propio Gobierno marca la magnitud del resultado: desde 1981 no se registraba en el Caribe colombiano una incautación de armas de este tamaño en el mar. Aquel año, la Armada interceptó y hundió el buque Karina, que transportaba un arsenal para la guerrilla del M-19. Cuarenta y cinco años después, la Operación Poseidón repite esa escala de golpe, esta vez contra una red de narcotráfico que mueve armas por vía marítima desde Centroamérica.
Al presentar el resultado, el presidente De la Espriella advirtió a las organizaciones criminales que el Estado cerrará las rutas de abastecimiento, seguirá incautando sus arsenales y perseguirá sus estructuras. También felicitó a los hombres y mujeres de la Fuerza Pública, a la Fiscalía y a los aliados internacionales que participaron en la operación, y sostuvo que no habrá tregua contra el crimen organizado.
Los cinco capturados quedaron a disposición de la Fiscalía, que adelantará su judicialización por el transporte del armamento, mientras la Armada mantiene los patrullajes aéreos y marítimos en todo el Caribe colombiano para detectar nuevos envíos con destino a las estructuras criminales de la región.