El testimonio de Bo Naylor marcó este jueves 5 de noviembre una de las jornadas más reveladoras del juicio.
El testimonio de Bo Naylor marcó este jueves 5 de noviembre una de las jornadas más reveladoras del juicio federal contra Emmanuel Clase y Luis Ortiz en Nueva York: el receptor de los Guardianes de Cleveland aseguró ante el tribunal que desconocía por completo que existiera un mercado de apuestas centrado en lanzamientos individuales hasta que estalló el caso penal contra sus excompañeros.
«No lo sabía antes. No lo supe hasta que surgió la situación», declaró Naylor durante el contrainterrogatorio del fiscal adjunto James Simmons, al ser consultado sobre si estaba al tanto de las cuantiosas sumas que se apostaban a pitcheos específicos. El cátcher compareció como testigo de la defensa, en una citación que debió encajar antes de viajar a su propia boda.
El testimonio de Bo Naylor explicó cómo se construye la batería
A través de docenas de vídeos de la temporada 2025, la defensa buscó que Naylor explicara ante el jurado cómo los receptores determinan los envíos que piden a sus lanzadores: la estrategia se planifica en reuniones previas al juego y, aun así, incluso los mejores serpentineros fallan en la localización de sus pitcheos. Sobre Clase, el receptor destacó que el cerrador dominicano poseía un «control bastante bueno», aunque admitió ante la fiscalía un punto que puede resultar clave: el lanzador siempre tiene la última palabra para rechazar la señal del cátcher e imponer su propio lanzamiento.
Esa precisión importa porque el centro de la acusación es precisamente ese: según la fiscalía, Clase y Ortiz recibieron miles de dólares para amañar lanzamientos concretos y permitir que terceros obtuvieran ganancias superiores a los 460.000 dólares apostando a esos pitcheos, el caso que La Noticia De Hoy ya reseñó cuando arrancó el juicio por amaño de pitcheos en Nueva York.
El celular de Clase en el vestuario, en el centro del debate
En su testimonio, Naylor también reconoció haber visto a Clase utilizar con frecuencia su teléfono celular en el vestuario, un detalle en apariencia menor que para la fiscalía es una pieza central: su teoría sostiene que el cerrador se comunicaba con los apostadores durante los propios partidos. La defensa, por su parte, movió el foco hacia la vida del relevista fuera del diamante y cuestionó a Naylor sobre presuntas aficiones de Clase, a lo que el receptor respondió que solo había escuchado «rumores en el vestuario» sobre una supuesta participación del lanzador en peleas de gallos en República Dominicana.
Clase y Ortiz se declararon inocentes de los cargos de conspiración que enfrentan. Ambos permanecen en libertad bajo fianza y suspendidos sin goce de sueldo mientras avanza un proceso que se ha convertido en el retrato más nítido de los riesgos que el vertiginoso crecimiento de las apuestas deportivas ha traído a las Grandes Ligas: ya no se apuesta solo al resultado de un juego, sino a la trayectoria de una sola pelota, y esa granularidad es la que hoy se juzga en un tribunal federal.
Un testigo que jugó con los dos acusados
El peso del testimonio de Bo Naylor no viene solo de lo que dijo, sino de quién lo dijo: el receptor fue batería de Clase durante temporadas en Cleveland y conoce de primera mano cómo trabajaba el cerrador desde la lomita, cómo se pedían los lanzamientos y qué margen real tiene un pícher para desviarse del plan. Que un excompañero llamado por la propia defensa termine admitiendo ante la fiscalía que el lanzador manda sobre la señal y que el celular del acusado era una presencia constante en el vestuario deja la jornada con argumentos para ambas partes, y el juicio continuará con nuevas comparecencias en los próximos días.
Mientras el proceso avanza en Nueva York, la pelota venezolana sigue su curso y este mismo jueves dejó otra historia de poder, la de los resultados de la LVBP del 5 de noviembre, con la quinta victoria seguida del Magallanes y el jonrón 50 de Renato Núñez con la nave.