William Contreras Cooperstown es ya una combinación destinada a quedar escrita en la historia del beisbol venezolano: el peto y las rodilleras.
William Contreras Cooperstown es ya una combinación destinada a quedar escrita en la historia del beisbol venezolano: el peto y las rodilleras que el receptor de los Cerveceros de Milwaukee usó en la conquista del primer título de Serie Mundial en la historia de la organización serán donados al Salón de la Fama del Beisbol, en Cooperstown, donde quedarán exhibidos como parte de la memoria del campeonato.
William Contreras Cooperstown: el peto y las rodilleras del título
La donación reconoce una actuación que ya le había valido a Contreras el Premio Willie Mays como Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, distinción que lo convirtió en el tercer venezolano en ganarla y que esta casa ya contó en su crónica del MVP de William Contreras. Con el ingreso de sus aperos a Cooperstown, el nombre del careta criollo quedará asociado de forma permanente a la vitrina más importante del beisbol organizado.
Los objetos elegidos no son un adorno simbólico menor: son las herramientas de trabajo con las que Contreras dirigió detrás del plato a un cuerpo de lanzadores que terminó levantando el trofeo ante los Rays de Tampa Bay, en la serie que Milwaukee ganó para coronarse por primera vez, como quedó registrado en la crónica de los Cerveceros campeones de la Serie Mundial 2026.
Un MVP con números de época: .381 y dominio detrás del plato
La Serie Mundial de Contreras fue completa en los dos lados del juego. Con el bate promedió .381, producto de 8 hits en 21 turnos, con un doblete, 4 carreras impulsadas, 2 anotadas y un OPS de .864 en los 5 juegos contra Tampa Bay. Detrás del plato, retiró a 4 corredores en intento de robo y ganó 10 de los 13 retos del sistema automatizado de bolas y strikes (ABS) que solicitó durante la serie, una muestra de su lectura del juego en los momentos de mayor presión.
Ese dominio del sistema de retos no fue un golpe de suerte de octubre. En la temporada regular, el venezolano fue el receptor que más revisiones inició en todas las Grandes Ligas, con 185, es decir, 49 más que su perseguidor más cercano, Tyler Stephenson. Su tasa de éxito fue del 57 %, con 105 decisiones revocadas a favor de su equipo, y fue el único receptor de la liga que alcanzó las tres cifras en ese rubro. En Milwaukee lo conocen por un apodo que resume su estilo: «Wild Bill».
Milwaukee también deja su huella en el Salón de la Fama
Contreras no será el único nombre de los campeones presente en Cooperstown. El Salón de la Fama también recibirá los lentes protectores de Aaron Ashby, la sudadera de postemporada del mánager Pat Murphy, la camiseta que Christian Yelich usó en el cuarto juego de la Serie Mundial, los guantines de batear de Sal Frelick en el segundo juego, el bate de Cooper Pratt en los partidos 4 y 5, la gorra de Jacob Misiorowski en el quinto juego y los spikes de Brice Turang en el juego de la coronación.
Para Venezuela, la noticia tiene un peso especial. Un receptor formado en el beisbol criollo, figura de una franquicia que esperó toda su historia por un campeonato, verá sus aperos de trabajo junto a los objetos más sagrados del deporte. Cuando un visitante recorra el Salón de la Fama y se detenga ante ese peto y esas rodilleras, estará mirando también un pedazo de la historia reciente del beisbol venezolano, escrita por William Contreras en la Serie Mundial de 2026.
La pieza central del lote de Milwaukee será, sin discusión, el equipo del receptor. Cada vez que un objeto entra a Cooperstown queda congelado el instante que representa, y el instante de William Contreras Cooperstown es el de un venezolano levantando los brazos de rodillas sobre el plato, con la Serie Mundial recién ganada y una franquicia entera celebrando su primer campeonato.