Rusia aceptó este martes 20 de octubre reanudar las negociaciones de desarme nuclear con Estados Unidos.
Rusia aceptó este martes 20 de octubre reanudar las negociaciones de desarme nuclear con Estados Unidos, en línea con lo planteado por el presidente Donald Trump, pero con una condición clara: el diálogo debe ser solo entre Moscú y Washington, sin la participación de China. Así lo afirmó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria, en la que insistió en la urgencia de recuperar un marco de conversaciones sobre estabilidad estratégica que hoy, según Moscú, ya no tiene ningún sustento legal vigente.
Lo que se sabe hasta ahora
- El Kremlin se mostró de acuerdo con Trump sobre la urgencia de reanudar las negociaciones de desarme nuclear.
- Peskov precisó que esas conversaciones deben transcurrir «entre nosotros y los estadounidenses», sin implicar a Pekín.
- Rusia advirtió que el mundo carece hoy de fundamento legal en esta materia, tras la caída de todos los acuerdos de control nuclear existentes.
- Aunque China no participe, Moscú dijo que no se podrán ignorar los arsenales de Reino Unido y Francia.
- Trump confirmó el lunes su disposición a una reunión trilateral con los líderes de Rusia y China para hablar de armas nucleares y desnuclearización.
- Hasta ahora no hay acuerdo definitivo sobre esa cumbre ni una agenda formal aprobada por los tres gobiernos.
Desarme nuclear: un diálogo entre Moscú y Washington, sin Pekín
«Estamos convencidos de ello. Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones a los más diversos niveles; hemos confirmado la necesidad de una reanudación urgente del diálogo sobre estabilidad estratégica y desarme nuclear», aseveró Peskov ante los periodistas. El portavoz, sin embargo, matizó de inmediato el formato: aunque la idea de una reunión entre los líderes de Rusia, Estados Unidos y China está sobre la mesa, la negociación de fondo sobre los arsenales es, para el Kremlin, un asunto estrictamente bilateral.
La posición rusa no es nueva, pero adquiere otro peso en el momento actual. Las dos potencias concentran la inmensa mayoría de las ojivas del planeta y cualquier esquema de control que no pase por ellas dos quedaría, en la práctica, vacío de contenido. Al mismo tiempo, excluir a China deja fuera al arsenal que más ha crecido en los últimos años, una objeción que Washington ha planteado en otras rondas y que seguirá pesando sobre cualquier mesa que finalmente se instale.
«Carecemos de fundamento legal»: el vacío de los tratados
Peskov describió las negociaciones como un asunto «de extrema importancia» porque «en estos momentos de facto carecemos de fundamento legal en esta rama», tras la derogación de todos los acuerdos de desarme y control nuclear existentes. «Por primera vez en muchos años el mundo quedó sin los correspondientes acuerdos, esto es extremadamente peligroso y es necesario con antelación comenzar las negociaciones, ya que estas son tan difíciles que tomarán mucho tiempo. Es algo que podemos pronosticar desde ya», sostuvo el portavoz.
El último tratado de desarme nuclear entre Rusia y Estados Unidos, conocido como START III, expiró en febrero pasado sin que las partes acordaran su renovación ni un mecanismo que lo reemplazara. Ese vacío se produce, además, en plena guerra: esta misma madrugada cuatro personas murieron en Ucrania por bombardeos rusos contra la infraestructura energética y de transporte, un recordatorio de que la tensión militar entre Moscú y Occidente sigue en su punto más alto en décadas.
La reunión trilateral que Trump planteó el lunes
El movimiento de este martes responde a la señal enviada desde la Casa Blanca. Trump confirmó el lunes su disposición a mantener una reunión trilateral con sus homólogos chino y ruso para hablar «de armas nucleares y desnuclearización». La posibilidad surgió después de que el Kremlin confirmara que el tema ya había sido abordado en conversaciones diplomáticas previas entre las partes.
El tema nuclear se suma así a la agenda que ya comparten Washington y Moscú en torno a Ucrania, donde, según reveló el Wall Street Journal, Putin ha propuesto una reunión con Trump y Xi para negociar un pacto. Sin embargo, hasta el momento no existe un acuerdo definitivo sobre la celebración del encuentro trilateral ni una agenda formal aprobada por los tres gobiernos, y la declaración de Peskov de este martes sugiere que, al menos en materia de arsenales, Moscú prefiere separar los dos expedientes.
China no quiere sentarse y Europa queda en el tablero
Pekín se ha expresado en varias ocasiones en contra de participar en negociaciones sobre desarme nuclear, alegando que su arsenal es mucho menor que los de Rusia y Estados Unidos. Peskov recogió esa realidad, pero añadió un matiz que apunta a Europa: aunque China no participe en un diálogo al respecto, «en estas conversaciones no podremos ignorar la existencia de los potenciales nucleares de los países europeos, en primer lugar Reino Unido y Francia».
Según datos de la Federation of American Scientists (FAS) y del SIPRI, el instituto de Estocolmo para la investigación de la paz, recogidos entre 2025 y 2026, Rusia y Estados Unidos concentran en torno a un 90 % del armamento nuclear existente en el planeta. Les siguen, a mucha distancia, China, Francia y Reino Unido. Esa concentración explica por qué un entendimiento bilateral seguiría siendo el núcleo de cualquier arquitectura de control, aunque también por qué un acuerdo que ignore al resto de potencias nace con límites evidentes.
Por qué importa
Que Rusia y Estados Unidos vuelvan a hablar de desarme nuclear, aunque sea en formato bilateral y sin fecha para una primera ronda, rompe años de silencio en el único canal capaz de poner techo a los dos arsenales más grandes del mundo. La condición de excluir a China y la advertencia sobre las armas europeas anticipan, eso sí, una negociación larga y llena de exigencias cruzadas. El primer paso real será comprobar si la disposición expresada hoy por el Kremlin y el lunes por Trump se traduce en equipos negociadores sentados a una mesa, algo que todavía no ha ocurrido.