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Macron logra 200.000 toneladas mensuales de diésel del Golfo para Francia en plena crisis

El diésel del Golfo empezará a llegar a Francia en volúmenes mucho mayores.

El diésel del Golfo empezará a llegar a Francia en volúmenes mucho mayores: el presidente Emmanuel Macron obtuvo este martes los compromisos de Emiratos Árabes Unidos y Baréin para suministrar 200.000 toneladas adicionales de diésel al mes al mercado francés, según fuentes de la Presidencia francesa. Cada uno de los dos países aportará unas 100.000 toneladas mensuales, en el tramo decisivo de una gira de tres días por el Golfo que busca abaratar el combustible que encendió la peor crisis social del mandato de Macron.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Emiratos Árabes Unidos y Baréin aportarán 100.000 toneladas de diésel al mes cada uno: 200.000 toneladas adicionales mensuales para Francia.
  • Sumadas a las 95.000 toneladas mensuales que Arabia Saudí ya comprometió para octubre y noviembre, el total llega a 295.000 toneladas al mes.
  • Ese volumen equivale a algo más del 10 % del consumo francés de diésel, según el Elíseo.
  • La Presidencia francesa no cuantificó el posible impacto de los acuerdos en los precios de los carburantes.
  • Kuwait asumió además «compromisos muy claros» para suministrar diésel y queroseno a los territorios franceses de ultramar de Mayotte y Reunión, con cargamentos enviados a través de Omán, evitando el estrecho de Ormuz.
  • El anuncio llega en plena crisis: protestas masivas contra el costo de la vida, toques de queda en varias ciudades y juicios ya en marcha contra los detenidos.

El diésel del Golfo, la respuesta de Macron a la calle

Los nuevos volúmenes se añaden a las 95.000 toneladas mensuales comprometidas por Arabia Saudí para octubre y noviembre. Durante esos dos meses, por tanto, París cuenta con compromisos que alcanzan las 295.000 toneladas mensuales, equivalentes a algo más del 10 % del consumo de diésel del país, de acuerdo con el Elíseo, que no quiso cuantificar el posible efecto de la operación sobre los precios que pagan los conductores en las gasolineras. La finalidad declarada es aumentar la oferta disponible en un mercado del diésel sometido a una fuerte tensión y contener una factura del combustible que se ha convertido en un problema económico, social y político de primer orden.

La gira, que comenzó el lunes en Kuwait y sigue hasta el miércoles por Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar, era la gran apuesta internacional que el propio Macron anunció en su discurso del domingo, cuando prometió «una serie de iniciativas internacionales» para abordar los precios de los combustibles y garantizar un suministro estable desde los países del Golfo. El presidente viaja acompañado de altos ejecutivos de TotalEnergies y Engie, los dos mayores grupos energéticos franceses, y la agenda incluye también la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20 % del petróleo mundial antes de la guerra en Oriente Medio.

La escala inicial en Kuwait también rindió frutos: según el Elíseo, ese país asumió «compromisos muy claros» para suministrar diésel y queroseno a los territorios franceses de ultramar de Mayotte y Reunión, en el océano Índico, con cargamentos que se enviarán a través de Omán, evitando el bloqueado estrecho de Ormuz. En el frente de Baréin, las 100.000 toneladas mensuales se asegurarán durante la visita prevista para más tarde este mismo día. El movimiento se suma a la decisión que el G7, presidido este año por Francia, adoptó a comienzos de octubre: liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para aliviar la presión sobre los precios del crudo, disparados durante los ocho meses de conflicto.

Un acuerdo en medio de toques de queda y juicios

El anuncio llega en el momento de mayor conflictividad social en Francia por el encarecimiento de la vida, en parte por la subida de los precios de la energía, que el sábado estalló en movilizaciones masivas de protesta durante las cuales se produjeron actos de extrema violencia, vandalismo y saqueos en varias ciudades. Desde entonces, el Gobierno ha decretado toques de queda parciales en París y otras ciudades y el primer ministro, Sébastien Lecornu, afirmó que esas restricciones «han contribuido a la calma» y se extenderán donde haga falta. En paralelo, la justicia ya empezó a juzgar a los detenidos: 123 personas están en prisión tras las primeras condenas en comparecencias inmediatas.

Por eso importa lo firmado en el Golfo: el precio del diésel no es un dato técnico en la Francia de hoy, es el combustible —literal y político— de una revuelta que suma más de 2.500 detenidos, unos 1.000 agentes heridos y unos 3.000 comercios afectados. Si el suministro adicional logra contener los precios en las próximas semanas, Macron habrá ganado aire en plena tormenta; si las gasolineras no lo notan, la gira quedará como el viaje de un presidente que buscó fuera la solución a una crisis que sigue abierta en casa, con una nueva noche de toques de queda por delante y otra ronda de protestas anunciada para el sábado.

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