El ataque en Abyei contra el mercado de Amiet dejó al menos 73 muertos y 19 heridos, según el balance actualizado que las autoridades de esa región disputada entre Sudán y Sudán del Sur comunicaron este martes. Los drones impactaron el lunes hacia las 11:30 de la mañana en distintos sectores de uno de los principales centros comerciales de la zona, situado a unos diez kilómetros de la ciudad de Abyei, y alcanzaron también un área donde se almacenaba y comercializaba combustible, lo que provocó grandes incendios.
«Alrededor de 73 personas han perdido la vida y 19 han resultado heridas», declaró este martes a Reuters el ministro interino de Información de Abyei, Yohana Akol Ngor, quien acusó al Ejército de Sudán de haber llevado a cabo el bombardeo. Las primeras informaciones del lunes hablaban de 53 fallecidos y 27 heridos graves; el recuento fue aumentando conforme avanzaron las tareas de recuperación de cuerpos entre los incendios, el humo y los edificios destruidos. La responsabilidad del ataque no ha podido ser verificada de manera independiente y el ministro no aportó pruebas públicas de la autoría.
Lo que se sabe hasta ahora
- El ataque ocurrió el lunes hacia las 11:30 contra el mercado de Amiet, en la región de Abyei.
- El balance actualizado este martes es de 73 muertos y 19 heridos; el primer recuento fue de 53 muertos.
- Sudán del Sur acusa al Ejército sudanés y convocó a su embajador en Juba para protestar formalmente.
- Médicos Sin Fronteras atiende a más de 20 heridos, varios críticos y con quemaduras, en el hospital Ameth Bek.
El ataque en Abyei golpeó un mercado clave de la frontera
Amiet no es un mercado cualquiera: es un nodo comercial esencial para los habitantes de Abyei, los comerciantes llegados de Sudán del Sur, la comunidad ngok dinka y los pastores y mercaderes misseriya procedentes de territorio sudanés. Por allí circulan alimentos, ganado, combustible y mercancías que después siguen hacia otras regiones, en una frontera apenas definida sobre el terreno. Parte de ese combustible, según informaciones locales, viajaba desde Sudán del Sur hacia zonas occidentales de Sudán donde operan las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), lo que podría haber dado al mercado un interés militar, aunque no existe una explicación oficial y verificable del bombardeo.
Médicos Sin Fronteras (MSF) informó de la llegada de más de veinte heridos al hospital Ameth Bek, algunos en estado crítico y otros con quemaduras graves. «Estamos prestando servicios quirúrgicos y vendando heridas, además de otros cuidados de urgencia», explicó Christian Lindauer, responsable de actividades médicas de MSF en ese hospital. Las autoridades advirtieron que la cifra de víctimas todavía podría variar a medida que se complete la identificación.
Protesta diplomática de Sudán del Sur
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán del Sur emitió un comunicado a última hora del lunes en el que confirmó que los drones atacaron un mercado situado al norte de la localidad de Abyei, y convocó al embajador sudanés para transmitirle su «enérgica protesta y profunda preocupación» por el ataque y sus implicaciones para la población civil y la estabilidad de la zona. Abyei es una región rica en petróleo administrada de forma conjunta por ambos países, que reclaman su soberanía desde la independencia sursudanesa de 2011, y donde la ONU mantiene una fuerza de paz.
El bombardeo llega apenas un día después de otra jornada sangrienta en la guerra sudanesa: el domingo, un ataque con dron junto al mercado de Al Dibab, en Kordofán Occidental, dejó al menos 80 muertos. Sudán está sumido desde abril de 2023 en una guerra entre las Fuerzas Armadas y las FAR que ha devastado gran parte del país y ha provocado, según Naciones Unidas, la peor crisis humanitaria del mundo. La sucesión de ataques con drones contra mercados —espacios civiles por excelencia— muestra hasta qué punto la guerra aérea se ha acercado a la vida cotidiana: en dos días, más de 150 personas han muerto en dos centros comerciales del país. Por eso importa lo ocurrido en Amiet: no es un frente lejano, es la confirmación de que en Sudán ya ningún mercado es un lugar seguro.




