Este miércoles en el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante de Palestina ante el organismo, Ryad Mansour, rompió en llanto al describir la tragedia humanitaria que azota a la Franja de Gaza. «Es insoportable. ¿Cómo alguien puede tolerar este horror?”, exclamó Mansour , golpeando la mesa ante la mirada de los diplomáticos presentes.
El diplomático palestino relató con crudeza la situación de los niños en Gaza: “Decenas están muriendo de hambre, mientras sus madres acunan sus cuerpos inertes, les acarician el cabello, les hablan, les piden perdón”. Describió que “las llamas y el hambre consumen a los niños palestinos, y por eso estamos tan indignados”.
Desde la ruptura del alto el fuego en marzo, Israel ha intensificado su ofensiva militar en Gaza, reanudando bombardeos masivos y reforzando el bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria. Organismos internacionales, como Unicef, han advertido que más de 50.000 niños podrían haber muerto o resultado heridos desde el inicio de la escalada de violencia el 7 de octubre.
Mansour responsabilizó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por “burlarse de las denuncias de hambruna, pese a las pruebas aplastantes” y recordó que desde marzo han muerto más de 1.300 niños y cerca de 4.000 han resultado heridos por los ataques y la falta de acceso a alimentos y medicinas.
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Durante su intervención, el representante palestino también cuestionó la narrativa del gobierno israelí que presenta la guerra como una lucha entre civilización y barbarie: “¿Es civilizado bombardear indiscriminadamente, destruir todo lo necesario para la vida, matar de hambre a un pueblo? Si eso es civilización, entonces ¿qué es la barbarie?”, inquirió con contundencia.
Ryad Mansour cerró su intervención con un mensaje: “Amamos a nuestros hijos. Amamos a nuestro pueblo. No queremos que pasen por esta tragedia”.


