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Francia afronta una nueva semana de protestas con el Gobierno de Macron bajo presión

Las protestas en Francia afrontan una nueva semana de movilizaciones que mantiene bajo presión al Gobierno del presidente Emmanuel Macron.

Las protestas en Francia afrontan una nueva semana de movilizaciones que mantiene bajo presión al Gobierno del presidente Emmanuel Macron, con una agenda que combina la negociación con los estudiantes este mismo lunes, caceroladas de los chalecos amarillos el viernes, una tercera jornada consecutiva de manifestaciones el sábado 31 de octubre y una huelga sindical ya convocada para el jueves 5 de noviembre. El movimiento, que nació hace más de un mes en los institutos, suma hoy reclamos por la educación, los salarios, las pensiones y el coste de la vida.

La semana arranca después de una jornada, la del sábado 24 de octubre, que el Ministerio del Interior cifró en 410.000 manifestantes repartidos en 289 acciones en todo el país, 110.000 de ellos en París. La Confederación General del Trabajo (CGT) elevó la participación a cerca de 800.000 personas, la misma cifra que atribuye a la jornada del 17 de octubre, cuando el Interior contó 550.000. El balance oficial del sábado incluyó 1.314 detenciones, 53 agentes heridos y 24 comercios saqueados, con un despliegue de unos 70.000 policías y gendarmes; fueron cifras menores que las de la semana anterior, cuando se registraron 2.628 detenciones, pero suficientes para mantener la tensión en las calles.

El Gobierno busca una salida con los estudiantes

La primera cita de la semana es la reunión que el primer ministro, Sébastien Lecornu, mantiene este lunes a las 14:30 hora local con representantes de las organizaciones de estudiantes de secundaria. Los jóvenes reclaman la renovación de los centros escolares, mejores condiciones de estudio y la supresión de Parcoursup, la plataforma que gestiona el acceso a la universidad y que se ha convertido en el símbolo del conflicto educativo. Tras el encuentro, los ministros de Educación, Édouard Geffray, y de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, detallarán los anuncios del Ejecutivo en una rueda de prensa.

La reunión llega tres días después de que el propio Macron recibiera el viernes en el Palacio del Elíseo a una veintena de representantes estudiantiles, en un encuentro de cerca de tres horas en el que prometió una «reforma en profundidad» de Parcoursup y respuestas «muy concretas» a sus demandas. Los estudiantes comenzaron sus movilizaciones hace más de un mes con bloqueos de institutos y las han mantenido incluso durante las vacaciones escolares, que comenzaron el 17 de octubre y se prolongan hasta el 2 de noviembre. El Gobierno ya anunció un plan para sustituir a los profesores ausentes del que se han incorporado 2.000 de los 3.000 sustitutos prometidos, una medida que tuvo una acogida tibia entre los representantes del sector.

Caceroladas de los chalecos amarillos y tercera jornada el sábado

El viernes por la tarde, la coordinación de los chalecos amarillos ha convocado caceroladas frente a la Asamblea Nacional, en París, en defensa de las libertades públicas y contra lo que describen como una «deriva autoritaria» del Gobierno por restringir las manifestaciones no sindicales e imponer toques de queda en zonas de algunas ciudades tras los disturbios del 17 de octubre. Las cacerolas ya fueron el instrumento de protesta en abril de 2023, durante las movilizaciones contra la reforma de las pensiones de Macron.

Los chalecos amarillos, surgidos en otoño de 2018 contra el aumento del precio de los carburantes y convertidos después en un movimiento amplio contra el coste de la vida y los impuestos, han convocado además su tercera jornada consecutiva de movilización para el sábado 31 de octubre, con concentraciones y sentadas frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos de todo el país. Su objetivo declarado es mantener visible el reclamo por el poder adquisitivo y comprobar si el movimiento conserva su capacidad de convocatoria tras dos fines de semana multitudinarios.

La huelga del 5 de noviembre mantiene vivas las protestas en Francia

Para la semana siguiente, una intersindical integrada por las cinco grandes centrales del país —CFDT, CGT, FO, Unsa y FSU— mantiene su llamamiento a la huelga y a las manifestaciones del jueves 5 de noviembre en defensa de los salarios, los servicios públicos, el empleo y la industria, tras una primera movilización celebrada el 29 de septiembre. Los sindicatos reclaman subidas salariales, mejora de las pensiones, aumento del salario mínimo y de las prestaciones sociales, y una subida del índice retributivo de los funcionarios.

El calendario de movilizaciones se desarrolla, además, en un clima político cargado: Francia celebrará elecciones presidenciales en 2027 y la presión callejera se cruza con el posicionamiento de los partidos, como refleja el lanzamiento de la candidatura presidencial de Marine Le Pen. La capital, por su parte, viene de días de máxima tensión en materia de seguridad, con episodios como el del sospechoso del tiroteo en París trasladado a una unidad psiquiátrica.

Por ahora, la primera prueba de la semana será la respuesta que Lecornu ofrezca este lunes a los estudiantes. Si los anuncios no convencen, el Gobierno afrontará el viernes y el sábado con las calles de nuevo ocupadas y, una semana después, una huelga que trasladará el conflicto desde las manifestaciones hasta los centros de trabajo de todo el país.

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