Un operativo de ICE en Long Beach, California, terminó el sábado con un ciudadano estadounidense herido, esposado y sangrando en plena calle.
Un operativo de ICE en Long Beach, California, terminó el sábado con un ciudadano estadounidense herido, esposado y sangrando en plena calle, y con el alcalde de la ciudad exigiendo respuestas a la agencia federal. El hombre, Ricardo González, de 40 años y ex empleado municipal, fue hallado por policías locales mientras agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo mantenían detenido, en una escena captada en video que ya desató condenas del alcalde, de un congresista y de la concejal del distrito.
Lo que se sabe hasta ahora
- El operativo de ICE en Long Beach ocurrió el sábado cerca de Elm Avenue y la calle 56, en North Long Beach, durante una acción de control migratorio.
- Ricardo González, ciudadano estadounidense nacido en Hanford, California, según su familia, fue encontrado por la Policía de Long Beach esposado y sangrando mientras estaba detenido por ICE.
- En un video grabado por un testigo, González aparece boca abajo en la cuneta gritando «ayúdenme, tengo el brazo roto» y «llamen a un paramédico».
- Su hija Leslie afirma que un vehículo sin distintivos de los agentes lo golpeó cuando iba en su bicicleta eléctrica y que recibió dos descargas de táser; esa versión no ha sido confirmada oficialmente.
- El alcalde Rex Richardson se declaró «indignado», habló con González y con su familia, y dijo que la agencia no le ha respondido por su línea de quejas.
- La campaña de GoFundMe abierta por su hija para pagar los gastos médicos superaba los 8.100 dólares al mediodía del domingo, por encima de su meta inicial de 6.500 dólares.
Operativo de ICE en Long Beach: así fue el incidente del sábado
Según el comunicado de la Policía de Long Beach, fue el propio personal de ICE el que pidió asistencia de emergencia al departamento local por actos de vandalismo contra sus vehículos y por una persona que necesitaba atención médica. Cuando los agentes locales llegaron, encontraron a un hombre esposado y sangrando bajo custodia federal, en medio de lo que describieron como un «disturbio multitudinario» alrededor de los agentes.
La versión del alcalde, que habló con CNN el domingo, añade un dato clave: González y otros vecinos habían llamado al 911 preocupados por la presencia de vehículos sin distintivos en el barrio. «(González) llamó al 911 cuando vio que una situación estaba empeorando, así que llamó y pidió ayuda», dijo Richardson. «Cuando llegó la Policía, sabemos que estaba detenido. Estaba sentado en el bordillo. Estaba herido». Todavía no se sabe qué ocurrió antes de la detención ni cómo se produjeron exactamente las lesiones.
Los policías locales trasladaron a González a una estación de bomberos cercana, donde le quitaron las esposas, y personal del Departamento de Bomberos lo llevó después a un hospital. La Policía aclaró que no hizo arrestos y que, cuando sus agentes se retiraron, algunos agentes de ICE los siguieron hasta el estacionamiento de la comisaría, donde se les pidió que se marcharan y se les indicó cómo presentar la denuncia por vandalismo si lo deseaban.
La indignación del alcalde y del Congreso
El representante estadounidense Robert García, demócrata de California, escribió en X que «agentes de ICE atacaron brutalmente y le rompieron el brazo a un residente de North Long Beach y ciudadano estadounidense», y calificó los videos de «horribles». La concejal Tunua Thrash-Ntuk, que representa el distrito donde ocurrió el incidente, fue igual de tajante: en un país libre, dijo, nadie debería terminar agredido por un agente del Gobierno por andar en bicicleta en su propio vecindario, y exigió que los agentes mantengan «las manos fuera de nuestra gente».
Richardson también advirtió sobre el momento elegido para estos operativos en Long Beach y en el estado, a las puertas de las elecciones de medio mandato —un escenario de tensión política que ya se refleja en las encuestas, con la aprobación del presidente Trump en 33 %—, y aseguró que la ciudad se coordina con las autoridades electorales para garantizar un acceso seguro a las urnas. En un video dirigido a las comunidades inmigrantes, el alcalde insistió: «Ustedes son parte de esta ciudad, pertenecen aquí y merecen sentirse seguros aquí». El caso se suma a otros episodios recientes de la ofensiva migratoria federal que han terminado en los tribunales y en el Congreso, como la investigación contra la congresista Ilhan Omar denunciada esta semana.
Quién es Ricardo González
González tiene 40 años, nació en Hanford, California, y es hijo de un inmigrante mexicano, según contó su hija Leslie al medio local Long Beach Watchdog. Trabajó durante unos ocho años para la ciudad de Long Beach, primero en el departamento de salud y después en el de servicios públicos, un puesto que dejó en septiembre. El domingo por la mañana, con raspones y moretones y el brazo en cabestrillo, salió de su casa para ir al parque a ver el partido de fútbol de su hijo. «Está adolorido, no puede sentarse bien, le duele al levantarse, pero no quiso quedarse en casa pensando en esto todo el día», contó Leslie.
La familia abrió una campaña en GoFundMe para cubrir las facturas del hospital y posibles gastos legales. «Mi papá es uno de los hombres más trabajadores que existen. Gracias a él tengo un techo y todas las oportunidades a mi alcance», escribió su hija. ICE y el Departamento de Seguridad Nacional no han respondido a las solicitudes de comentarios de los medios, y CNN señaló que trabaja para verificar por su cuenta el estatus de ciudadanía de González, que su familia y las autoridades locales dan por confirmado.
Por qué importa
Para la comunidad latina de California —y para los venezolanos y demás inmigrantes que siguen estos operativos desde ciudades como Las Vegas—, el caso de North Long Beach condensa el temor que recorre a los barrios migrantes en 2026: si un ciudadano estadounidense, ex empleado de la propia ciudad, puede terminar esposado y sangrando en la cuneta tras llamar él mismo al 911, la sensación de que nadie está a salvo de un operativo deja de ser un eslogan y se convierte en una escena con nombre, apellido y video. Lo que ocurra con la investigación local y con la respuesta —hasta ahora ausente— de ICE dirá mucho sobre los límites reales de la ofensiva migratoria en las ciudades santuario. (Con información de CNN y Long Beach Watchdog)