Venezuela

OFAC renueva la Licencia 60A para la ayuda por el terremoto en Venezuela

La Licencia 60A es, desde este viernes, la vía legal que mantiene abierto el canal financiero para la ayuda humanitaria destinada a Venezuela tras el doble terremoto del pasado 24 de junio.

La Licencia 60A es, desde este viernes, la vía legal que mantiene abierto el canal financiero para la ayuda humanitaria destinada a Venezuela tras el doble terremoto del pasado 24 de junio. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, emitió el instrumento este 16 de octubre y con él renovó la autorización que permite mover dinero hacia y desde el país cuando el destino de esos fondos sea la atención de las zonas golpeadas por el sismo.

La Licencia 60A sustituye por completo a la Licencia General N.º 60, aprobada el 25 de junio de 2026, apenas un día después del terremoto, y estará vigente hasta las 12:01 de la madrugada, hora del este de Estados Unidos, del 21 de abril de 2027. Con esa fecha, las organizaciones de socorro, los entes públicos y las entidades que participan en la reconstrucción ganan un margen de casi seis meses más para operar con respaldo regulatorio expreso.

Qué permite exactamente la Licencia 60A

La Licencia 60A cubre transacciones que, en condiciones normales, estarían restringidas por el Reglamento de Sanciones contra Venezuela. La condición es una sola y es estricta: las operaciones deben estar vinculadas con los esfuerzos de asistencia y reconstrucción derivados del doble sismo. Dentro de ese marco, la licencia permite procesar y transferir capitales hacia o desde territorio venezolano, incluso cuando los fondos se muevan por cuenta de personas o entidades ubicadas en terceros países.

La Licencia 60A también regula el papel de los intermediarios. Las instituciones financieras estadounidenses y las empresas de envío de dinero registradas en ese país podrán apoyarse en los datos aportados por quien ordena la transferencia para determinar si la operación encaja en la autorización. Esa confianza tiene un límite claro: deja de aplicar cuando el banco o el transmisor sabe, o tiene motivos para sospechar, que la operación incumple los requisitos fijados por la OFAC.

Lo que la licencia no autoriza

La renovación de la Licencia 60A no equivale a un levantamiento general de las sanciones. El propio instrumento excluye de manera expresa el desbloqueo de bienes o propiedades que permanecen congelados bajo el régimen sancionatorio, y mantiene intactas las prohibiciones contenidas en otras órdenes ejecutivas y en disposiciones del Código de Regulaciones Federales que no estén citadas directamente en la licencia.

En la práctica, esto significa que cada operación al amparo de la Licencia 60A debe poder demostrar su vínculo con la atención del desastre: compra de suministros esenciales, rehabilitación de infraestructura dañada y atención integral de las comunidades afectadas. Fuera de ese perímetro humanitario, el régimen de restricciones sigue siendo el mismo que regía antes de este viernes, en un tablero bilateral que esta misma semana tuvo otros movimientos, como el respaldo de EE. UU. a la negociación en Venezuela.

Por qué importa para la diáspora venezolana

Para los venezolanos que viven en Estados Unidos, la Licencia 60A tiene una lectura práctica: ordena el canal por el que fluye buena parte de la ayuda que llega a las zonas del sismo. Las organizaciones de la diáspora, las fundaciones y los grupos de voluntarios que recaudan fondos en ciudades como Miami, Houston o Las Vegas necesitan que los bancos procesen esas transferencias sin el temor de incurrir en una violación de las sanciones, y esta licencia es precisamente el paraguas que se los permite.

El terremoto del 24 de junio dejó comunidades enteras en proceso de reconstrucción, y la atención posterior a un desastre de esa magnitud se mide en meses y años, no en semanas. Por eso la extensión del permiso hasta abril de 2027 era una pieza esperada por quienes sostienen operaciones de alivio sobre el terreno: sin la Licencia 60A vigente, cada giro internacional destinado a la ayuda quedaría en un limbo regulatorio.

La medida se suma a la lista de decisiones con las que Washington calibra su relación con Caracas en medio del proceso político abierto en el país, el mismo contexto en el que esta semana se conoció la ofensiva contra el Tren de Aragua, con 1.296 arrestos desde enero de 2025. En el frente humanitario, el mensaje de la OFAC es de continuidad: el canal de la ayuda por el terremoto sigue abierto, con reglas claras y fecha de vencimiento definida. (Con información de El Nacional y Últimas Noticias)

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