La negociación en Venezuela recibió este viernes un respaldo público de Washington.
La negociación en Venezuela recibió este viernes un respaldo público de Washington. El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Tommy Pigott, reafirmó el apoyo de su gobierno a las conversaciones entre la representación de la Asamblea Nacional de 2015 y el oficialismo venezolano, y aseguró que ese proceso está produciendo avances concretos.
Pigott difundió su posición en su cuenta de X, donde compartió fragmentos de una entrevista concedida a una televisora estadounidense. En esas declaraciones destacó progresos en materia institucional dentro de Venezuela, entre ellos las iniciativas encaminadas a establecer un Tribunal Supremo de Justicia independiente.
Negociación en Venezuela: avances según Washington
El portavoz vinculó los progresos que atribuye al diálogo con el plan de tres fases presentado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Según su explicación, esa ruta busca primero la estabilización del país, después la recuperación económica y, en paralelo, la reconciliación política, como pasos hacia una transición democrática.
Pigott reconoció, al mismo tiempo, que todavía queda mucho trabajo por hacer en Venezuela. Su mensaje combinó el reconocimiento de avances con la advertencia de que la transición no está completa, una fórmula que mantiene la presión sobre las partes mientras Washington se presenta como respaldo del proceso negociado.
La mención expresa a un TSJ independiente coloca el foco en el sistema de justicia, uno de los puntos más sensibles de cualquier acuerdo político venezolano. La conformación de los poderes públicos ha sido históricamente una de las exigencias centrales de la oposición y de la comunidad internacional en cada ciclo de conversaciones. Ese foco en la justicia forma parte de la negociación en Venezuela.
La negociación en Venezuela entre la representación de la Asamblea Nacional de 2015 y el oficialismo ha tenido varios ciclos en los últimos años, dentro y fuera de Venezuela, con agendas que combinan condiciones electorales, situación de los presos políticos, sanciones económicas y funcionamiento de las instituciones. Cada ciclo ha dejado acuerdos parciales y largas pausas, por lo que los pronunciamientos de respaldo externo suelen interpretarse como intentos de mantener vivo el proceso.
En ese contexto, la referencia a la estabilización como primera fase no es menor para la economía venezolana: cualquier recuperación sostenida depende de reglas previsibles, de la confianza de los actores económicos y de decisiones institucionales que los mercados y los organismos internacionales puedan verificar sobre el terreno.
Negociación en Venezuela: qué busca Estados Unidos con su respaldo
Al explicar los objetivos de Washington, Pigott dijo que su gobierno quiere fortalecer la relación bilateral y promover una mayor cooperación entre ambos países. En su formulación, la meta declarada es una Venezuela libre y próspera, socia de Estados Unidos, en beneficio de los ciudadanos de los dos países.
Ese respaldo público llega en un momento en el que cada señal de la Casa Blanca y del Departamento de Estado es leída con lupa por los actores venezolanos. Para la representación opositora, el apoyo estadounidense es un activo en la mesa; para el oficialismo, la interlocución directa con Washington se ha convertido en una vía para negociar temas económicos y de sanciones.
Por qué importa este pronunciamiento
Para los venezolanos dentro y fuera del país, la negociación en Venezuela no es un debate abstracto: de su resultado dependen la economía, el funcionamiento de las instituciones y la posibilidad de una salida política estable. Que el portavoz del Departamento de Estado la respalde en público y hable de avances concretos eleva el costo de abandonar la mesa para cualquiera de las partes.
Por ahora, el pronunciamiento de Pigott no anuncia nuevas medidas ni fechas. Su valor está en la señal política: Washington mantiene su apuesta por la negociación en Venezuela y por el plan de tres fases de Rubio, mientras las partes siguen midiendo fuerzas en un proceso que la diáspora venezolana sigue de cerca desde Estados Unidos.