Los tribunales de terrorismo que durante más de una década concentraron en Caracas todos los casos de ese delito en Venezuela acaban de perder su competencia nacional.
Los tribunales de terrorismo que durante más de una década concentraron en Caracas todos los casos de ese delito en Venezuela acaban de perder su competencia nacional. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aprobó una resolución, fechada el martes 13 de octubre pero difundida este viernes 16, que suprime esa atribución a cuatro juzgados de la capital y la transfiere a los tribunales de control de todos los circuitos judiciales penales del país.
La decisión llega en medio del proceso de negociación política que vive el país y fue recibida con lecturas distintas entre los especialistas: para unos, los tribunales de terrorismo desaparecen en la práctica; para otros, lo que ocurre es una descentralización que no resuelve el problema de fondo denunciado durante años por las organizaciones de derechos humanos.
Qué cambia con la resolución sobre los tribunales de terrorismo
Los juzgados que pierden la competencia son cuatro tribunales de primera instancia en funciones de control del Área Metropolitana de Caracas —los números 30, 49, 52 y 13— que actuaban, además, como juzgados especiales primero, segundo, tercero y cuarto con jurisdicción en todo el territorio nacional para los casos asociados al terrorismo.
A partir de la resolución, el conocimiento, la sustanciación y la decisión de los procesos en sus fases de investigación e intermedia por los delitos previstos en la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo quedan asignados a la totalidad de los juzgados estadales de control. Los casos que ya tramitaban los tribunales de terrorismo caraqueños serán distribuidos entre los circuitos de cada estado para que continúen su trámite con observancia del debido proceso. El TSJ justificó el cambio como una vía para optimizar la administración de justicia en esta competencia especial.
Daniels: no es una eliminación, es una descentralización
El codirector de la ONG Acceso a la Justicia, Alí Daniels, matizó el alcance de la medida: a su juicio, los tribunales de terrorismo no se están eliminando, sino que los juzgados de Caracas pierden la competencia y esta pasa a los tribunales estadales. Daniels recordó que estos juzgados nacieron en 2013 por una resolución del propio TSJ, sin que una ley los creara, y sostuvo que esa vía sublegal vulnera el principio de legalidad en la creación de tribunales de terrorismo.
El abogado valoró un efecto práctico inmediato: los familiares de las personas procesadas por presuntos delitos de terrorismo ya no tendrán que desplazarse a Caracas para la fase inicial y de control del juicio, con el ahorro de tiempo y dinero que eso supone. Aun así, advirtió que la medida está lejos de solucionar el problema de fondo, porque el mecanismo que su organización ha denunciado como represivo no desaparece: se reparte por el país.
Otras lecturas: eliminación y avance en la negociación
El abogado Joel García, defensor de presos políticos, leyó la resolución en sentido contrario: para él, los tribunales de terrorismo sí quedaron eliminados, porque los cuatro juzgados de Caracas que tenían la competencia exclusiva ya no funcionarán como tales y cada estado conocerá las causas de su territorio.
Desde la mesa de diálogo, la dirigente opositora Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, celebró el cierre de los tribunales de terrorismo y lo calificó como un avance significativo dentro de las negociaciones que se adelantan en el país. Su reacción conecta esta decisión judicial con el clima político de las últimas semanas, marcado por gestos como el respaldo de EE. UU. a la negociación en Venezuela y por la despedida de figuras del diálogo como Mariela Ramírez, arquitecta del diálogo en Venezuela.
Lo que ocurra en las próximas semanas con los expedientes ya abiertos dirá cuánto cambia en la práctica: si los casos se redistribuyen con garantías, si las audiencias se acercan a los estados donde viven los procesados y si la figura de los tribunales de terrorismo, cuestionada desde su nacimiento en 2013, queda definitivamente atrás o solo cambia de dirección. (Con información de EFE, La Verdad y El Pitazo)