El conteo de los votos en California seguirá su curso normal.
El conteo de los votos en California seguirá su curso normal. El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito denegó este viernes, por dos votos a uno, la solicitud de emergencia del Departamento de Justicia para suspender el fallo de un juez federal que ya había rechazado apartar más de 20.000 papeletas por correo de electores señalados por el Gobierno de Donald Trump como presuntos no ciudadanos, a solo cuatro días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El panel de tres jueces invocó la cláusula constitucional que otorga a los estados el control de sus procedimientos electorales y lo dejó por escrito con una frase directa: si se considera que son necesarios procedimientos distintos para los votos por correo, esa sugerencia debería presentarse ante el Congreso, no ante los tribunales. Con esa decisión se mantiene vigente la resolución que impide al Gobierno federal obligar a California a separar las más de 20.000 papeletas señaladas mientras se verifica la ciudadanía de sus titulares.
Votos en California: la segunda derrota de Trump en una semana
Es la segunda derrota de la administración republicana en una semana en su disputa electoral contra California. El revés inmediato anterior lo dictó el miércoles el juez David Carter, del Distrito Central de California, quien consideró que la solicitud del Departamento de Justicia vulnera la autonomía del estado para organizar sus propios comicios y pone en riesgo un derecho fundamental de los ciudadanos.
Carter advirtió que la medida podría privar del voto a miles de electores sobre la base de acusaciones inciertas y de datos susceptibles de contener errores. La fiabilidad de la lista federal es, de hecho, uno de los puntos más débiles de la demanda: ambas partes reconocen que entre los nombres señalados se incluyó a un número no especificado de ciudadanos estadounidenses con pleno derecho a votar.
Una demanda presentada el 15 de octubre
El Departamento de Justicia presentó la demanda el 15 de octubre, después de identificar, en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional, a más de 20.000 personas que considera posibles votantes no ciudadanos. Su petición era que las autoridades electorales separaran esas papeletas y comprobaran la ciudadanía de cada elector antes de contabilizarlas.
California cuestionó la fiabilidad de esa lista y rechazó la petición. El fiscal federal Bill Essayli ha defendido, en sentido contrario, que contabilizar votos de personas que no reúnen los requisitos perjudicaría a los electores que sí están habilitados. Trump, por su parte, arremetió el jueves contra la decisión de Carter y afirmó que «California es muy corrupta», antes de anunciar que su Gobierno apelaría, como finalmente hizo.
El conteo ya avanza y no hay marcha atrás técnica
La disputa ocurre con la votación anticipada en plena marcha, un contexto que ya registra cifras récord en todo el país, como contó La Noticia De Hoy en su nota sobre los más de 48 millones de votos anticipados. Las autoridades electorales californianas advirtieron que separar ahora las papeletas identificadas sería técnicamente muy complicado: durante el procesamiento, los votos se desvinculan de los sobres que contienen los datos de los electores para proteger el secreto del sufragio, y solo en el condado de Los Ángeles ya se han procesado más de 500.000 papeletas.
Intentar apartar esos sufragios a estas alturas podría generar retrasos e incertidumbre en un conteo que definirá el control del Congreso durante el resto del mandato de Trump. El caso californiano no es el único frente judicial abierto por el voto de presuntos no ciudadanos: esta misma semana, el juez Boasberg ordenó a Trump revelar qué estados presionó por ese mismo tema y se reservó su fallo para el lunes, en la víspera electoral.
La confrontación entre California y la Casa Blanca también se ha intensificado por la vigilancia electoral: el gobernador Gavin Newsom anunció que desplegará abogados especializados en legislación electoral y observadores en todo el estado para, según afirmó, «proteger cada voto», en respuesta a la directriz federal de colocar agentes en los centros de votación. Por ahora, y salvo un giro de última hora ante instancias superiores, los 20.000 votos en California se contarán como cualquier otro.