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Muere Akira Yoshino a los 78 años, Nobel de Química y creador de las baterías de litio modernas

Akira Yoshino, el químico japonés que creó la primera batería de ion-litio comercialmente viable y ganó el Premio Nobel de Química en 2019.

Akira Yoshino, el químico japonés que creó la primera batería de ion-litio comercialmente viable y ganó el Premio Nobel de Química en 2019, murió este jueves en Tokio a los 78 años, según informaron medios japoneses. Su invento, patentado en 1985, es la base de la batería recargable que hoy alimenta miles de millones de teléfonos, computadoras portátiles y vehículos eléctricos en todo el planeta.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Quién: Akira Yoshino (1948-2026), químico japonés, investigador honorario de Asahi Kasei y profesor de la Universidad Meijo.
  • Qué pasó: falleció este jueves 22 de octubre en Tokio, a los 78 años.
  • Su logro: en 1985 creó la primera batería de ion-litio segura y viable en el mercado, al combinar un cátodo de óxido de litio y cobalto con un ánodo de coque de petróleo.
  • El reconocimiento: Premio Nobel de Química 2019, compartido con el estadounidense John B. Goodenough y el británico M. Stanley Whittingham.

Akira Yoshino y la batería que hizo posible el mundo inalámbrico

Yoshino nació el 30 de enero de 1948 en Suita, en la prefectura de Osaka, y se formó como ingeniero en la Universidad de Kioto. En 1972 entró a trabajar en Asahi Kasei, la empresa química donde desarrolló casi toda su carrera y donde, a comienzos de los años ochenta, empezó a buscar una batería recargable que fuera ligera, potente y, sobre todo, segura.

Las pilas de litio de la época eran peligrosas: el litio metálico del ánodo podía reaccionar y provocar incendios. La solución de Yoshino fue sustituir ese metal por un material de carbono derivado del coque de petróleo, capaz de alojar los iones de litio sin descomponerse. Combinado con el cátodo de óxido de litio y cobalto descrito por Goodenough, el diseño producía una tensión estable cercana a los 4 voltios y podía recargarse cientos de veces: era, por fin, una batería comercial.

Del laboratorio de Asahi Kasei al Nobel de 2019

La batería de ion-litio llegó al mercado en 1991 y transformó la electrónica de consumo: primero las videocámaras y los teléfonos móviles, después las computadoras portátiles, los teléfonos inteligentes y, ya en este siglo, los automóviles eléctricos y el almacenamiento de energía solar y eólica. La Real Academia Sueca de Ciencias lo resumió al entregarle el Nobel en 2019, junto a Goodenough y Whittingham: su trabajo sentó las bases de «una sociedad inalámbrica y libre de combustibles fósiles».

El fallecimiento de Yoshino se conoce el mismo día en que el mundo sigue discutiendo cómo almacenar la energía de la transición verde, el debate que su invento hizo posible; en la misma jornada, París mantenía los toques de queda en la plaza de la República y Les Halles y la ciencia médica celebraba avances como la vacuna de ARNm que reduce un 42 % la reaparición del melanoma.

Por qué importa

Cada lector de esta nota lleva, casi con seguridad, una batería de ion-litio en el bolsillo. La muerte de Akira Yoshino cierra la biografía del inventor que hizo portátil la vida moderna: sin su ánodo de carbono no existirían el teléfono inteligente tal como lo conocemos, ni el carro eléctrico, ni las baterías domésticas que guardan la energía del sol. Goodenough, su compañero de Nobel, murió en 2023; con Yoshino desaparece otro de los tres padres de la tecnología que mueve al siglo XXI.

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