Nicaragua elimina la vicepresidencia de su Constitución.
Nicaragua elimina la vicepresidencia de su Constitución. La Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo sandinista, aprobó este jueves por unanimidad, en la primera de dos legislaturas necesarias, una reforma constitucional que suprime la figura del vicepresidente de la República y la sustituye por la de los «designados presidenciales», que serán nombrados directamente por los copresidentes del país, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La enmienda modifica el artículo 126 de la Constitución Política nicaragüense e institucionaliza esa nueva figura. Según el texto aprobado, la Presidencia podrá nombrar a designados presidenciales, quienes desempeñarán las funciones que esta les asigne, sin pasar por una elección popular y sin un mandato definido en la propia Carta Magna.
Nicaragua elimina la vicepresidencia y crea los designados presidenciales
«La presente iniciativa eleva a rango constitucional la figura de designados presidenciales. La Presidencia podrá nombrar a designados presidenciales quienes desempeñarán las funciones que ésta les asigne», explicó en el pleno la legisladora sandinista Loria Raquel Dixon, primera secretaria de la Junta Directiva del Legislativo, al presentar la medida ante el hemiciclo en Managua.
El Parlamento nicaragüense está supeditado al Gobierno que copresiden Ortega y Murillo, matrimonio que concentra el poder ejecutivo del país centroamericano. Para que la reforma entre en vigor deberá ser aprobada de nuevo en una segunda legislatura distinta, y la próxima comienza el próximo 9 de enero, por lo que el cambio no será definitivo hasta esa nueva votación.
La oposición denuncia una «sucesión dinástica»
Tras la votación, el dirigente opositor Félix Maradiaga, desnacionalizado y expulsado de Nicaragua en febrero de 2023 junto a otras 221 personas, fue tajante: «Lo que la dictadura aprobó este jueves no es una reforma constitucional», sino «el tercer bandazo en menos de tres años de un régimen que no logra resolver su propio problema de sucesión».
Maradiaga recordó la secuencia de cambios recientes: «Primero reformaron la Constitución para permitir varios vicepresidentes. Después inventaron la copresidencia. Y ahora eliminan la vicepresidencia y crean unos ‘designados presidenciales’ sin funciones definidas, sin origen electoral y sin más legitimidad que la voluntad de quien los nombra». A su juicio, el fondo del movimiento es la edad avanzada y el deterioro físico de Ortega, y la búsqueda de Murillo de una fórmula para heredar el poder, con el nombre de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, entre los posibles designados.
Una figura de más de 200 años
El diario nicaragüense La Prensa, cuyo edificio fue confiscado por el Gobierno de Ortega, subrayó el peso histórico de la decisión: con esta disposición se elimina una figura que acompañó la historia republicana de Nicaragua por más de 200 años, período en el que el país ha tenido 25 vicepresidentes, de los cuales siete lograron llegar después a la Presidencia de la República.
La votación de Managua se produce en una semana de decisiones políticas de calado en la región y en el mundo, como el debate abierto en Francia sobre su crisis institucional, que La Noticia de Hoy ha seguido en su cobertura de los toques de queda en París, y las medidas sociales aprobadas en Europa, entre ellas la prohibición de redes sociales para menores de 15 años en Grecia. En el caso nicaragüense, lo que está en juego no es una política pública, sino la propia arquitectura de la sucesión del poder.
Por qué importa: al desaparecer la vicepresidencia, desaparece también el mecanismo constitucional que fijaba quién asume el mando si falta el presidente. Desde enero, si la segunda votación confirma la reforma, esa decisión quedará en manos de los copresidentes y de las personas que ellos designen, un cambio que la oposición interpreta como el paso previo a una sucesión familiar del poder en Nicaragua.