Los ministerios en Cuba quedan reducidos a 20 tras la entrada en escena de la Ley 186.
Los ministerios en Cuba quedan reducidos a 20 tras la entrada en escena de la Ley 186, el instrumento legal con el que el Gobierno de La Habana reorganiza la Administración Central del Estado y fusiona varias carteras en estructuras más grandes.
El anuncio se hizo oficial este lunes con la publicación de la resolución en la Gaceta Oficial de la República, bajo la denominación de Ley 186 «De Organización de la Administración Central del Estado». La norma entra en vigencia en los próximos seis días y marca el paso más concreto del proceso de reformas que el Ejecutivo cubano viene anunciando para adelgazar su propia estructura.
Ministerios en Cuba: así queda la nueva estructura
En el instrumento legal se anuncian los nuevos ministerios de Economía y Finanzas, de Agricultura y Alimentación, de Comercio e Inversión Extranjera, de Cultura y de Deportes y Recreación, nombres que ya dejan ver la fusión de áreas que antes funcionaban por separado.
La lista se completa con los ministerios de Educación; de Educación Superior, Ciencia e Innovación; de Energía y Minas; de Industrias y Construcción, y de Información y Comunicación Social, entre otros. En total, la Administración Central queda compuesta por 20 ministerios.
El Banco Central de Cuba (BCC) mantiene su rango como un organismo de la Administración Central del Estado, dirigido por un ministro-presidente, según establece la propia ley.
Plazos: seis días para entrar en vigencia y hasta un año de transición
La normativa establece que los ministros y el ministro-presidente tienen un plazo de 30 días continuos, contados a partir de la entrada en vigencia, para presentar a la firma del primer ministro, Manuel Marrero, los cronogramas de trabajo de la reorganización.
El período de transición previsto puede extenderse hasta un año, el margen que el Gobierno se da para mover personal, presupuesto y funciones de las carteras fusionadas sin detener la gestión diaria del Estado.
La reorganización administrativa llega dentro del mismo proceso de reformas que el presidente Miguel Díaz-Canel defiende en el terreno económico, donde ya aseguró que las reformas económicas en Cuba no equivalen a una privatización. Son dos frentes distintos del mismo plan: uno ordena las medidas económicas y respaldo jurídico, y este otro redibuja el organigrama completo del Ejecutivo.
Los nombres compuestos de las nuevas carteras dejan ver el criterio de la reorganización: agrupar bajo un mismo techo áreas que se solapan. Educación Superior suma Ciencia e Innovación; Industrias absorbe Construcción; Energía queda unida a Minas, y Agricultura a Alimentación. Comercio, por su parte, incorpora expresamente la Inversión Extranjera, una señal de que la captación de capital foráneo queda dentro de la misma cartera que regula el intercambio comercial.
Queda por ver cómo se reparten en la práctica las competencias entre los nuevos superministerios, en un país donde el tamaño del aparato estatal es uno de los temas centrales del debate sobre la crisis económica y la eficiencia de la gestión pública. También queda por ver si la reducción de 20 carteras se traduce en trámites más cortos para los ciudadanos y las empresas, o si el cambio se queda en el organigrama.
Con la publicación en la Gaceta Oficial, el reloj ya corre: seis días para la entrada en vigencia, 30 días para que cada ministro presente su cronograma ante Manuel Marrero y hasta un año para completar una transición que moverá a miles de funcionarios entre despachos.