La rehabilitación tras los sismos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio se ejecuta con rigurosos.
La rehabilitación tras los sismos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio se ejecuta con rigurosos estándares profesionales y sismorresistentes, aseguró este lunes la ministra del Poder Popular para Hábitat y Vivienda, Paola Posani. En una entrevista en Venezolana de Televisión (VTV), la funcionaria garantizó que cada edificio recuperado está avalado por un patólogo estructural y certificado por especialistas, para que las familias puedan regresar a sus viviendas con tranquilidad.
«Cuando se rehabilita un edificio tenemos un patólogo y tenemos especialistas que revisan el estado de la estructura, y si tienen una afectación que se puede reparar, se repara técnicamente, está avalado por un ingeniero estructural patólogo, y ese trabajo se hace y se certifica», explicó Posani. «Nosotros podemos asegurar que todos los edificios recuperados están avalados por un patólogo», insistió la ministra durante la conversación televisiva de este lunes 2 de noviembre.
Rehabilitación tras los sismos: más de 50.000 personas en el registro único
Posani ratificó que el Gobierno estuvo presente en todos los estados afectados por el doblete sísmico del 24 de junio para atender a la población, y que el Registro Único de Vivienda levantado tras la emergencia cerró con más de 50.000 personas. Ese registro es la base sobre la que el Ejecutivo organiza la atención de las familias que perdieron su casa o cuya vivienda resultó dañada por los terremotos.
La ministra añadió que especialistas de otros países y organizaciones como la ONU han venido a Venezuela y han revisado las reparaciones ejecutadas en las estructuras afectadas, y sostuvo que esas revisiones concluyeron que los trabajos «son impecables». «Quiero asegurarles que todos los que estamos trabajando en el tema de rehabilitación lo estamos haciendo con una base técnica, con equipos de ingenieros», enfatizó.
Planes habitacionales según cada grupo social
Más allá de la emergencia, Posani indicó que el Ejecutivo prevé implementar planes habitacionales adaptados a los requerimientos específicos de cada grupo social, y recalcó que el derecho a la vivienda está consagrado en la Constitución. Las declaraciones llegan cuando miles de familias siguen pendientes de una solución definitiva, cuatro meses después de los terremotos.
El proceso de regreso a la normalidad ha sido gradual en las zonas costeras: en La Guaira, por ejemplo, las playas reabrieron cuatro meses después del doble terremoto, mientras en comunidades como Caraballeda las familias han pedido actualizar las etiquetas de sus edificios para poder acceder a créditos de reparación. En ese contexto, la certificación técnica que describe la ministra es la pieza que debe dar confianza a quienes esperan volver a edificios rehabilitados.
El doblete sísmico del 24 de junio dejó daños en edificaciones de varios estados del país y obligó a miles de personas a abandonar sus hogares de manera preventiva mientras se evaluaba cada estructura. Desde entonces, la discusión pública ha girado en torno a una pregunta concreta: ¿es seguro volver a un edificio que ya fue sacudido por dos terremotos? La respuesta del Ministerio de Hábitat y Vivienda, según lo expuesto por Posani, pasa por ese examen del patólogo estructural, la figura encargada de determinar si una afectación se puede reparar o si la edificación debe seguir fuera de uso.
Esa certificación es también la llave administrativa del proceso: sin el aval técnico, una vivienda no entra en la ruta de rehabilitación ni sus ocupantes reciben la autorización de regreso. Por eso las familias organizadas de las zonas afectadas han insistido en conocer el estado de cada edificio, un reclamo que se ha escuchado con fuerza en el litoral central, la región más golpeada por los sismos de junio.
Lo que no detalló la funcionaria es el número de edificios ya entregados ni el calendario de las rehabilitaciones que siguen en curso, los dos datos que las familias afectadas más esperan. Por ahora, la palabra oficial es que ninguna estructura recuperada se devuelve a sus ocupantes sin el aval firmado de un patólogo y la certificación de los equipos de ingenieros que trabajan en la rehabilitación tras los sismos.