Rebeca Álvarez Capriles, madre de Rebeca y Francisco García, acusados de acoso sexual en Venezuela, emitió un comunicado en el que defendió a sus hijos y criticó el tratamiento que reciben en redes sociales y medios de comunicación.
La mujer aseguró que se juzgó a sus hijos sin considerar su salud mental y denunció un ataque despiadado hacia su familia.
En el comunicado, Rebeca Álvarez Capriles reveló que sus hijos están diagnosticados con condiciones de salud mental, y están bajo tratamiento durante años. Defendió a Francisco como una persona amable y describió a Rebeca como alguien con trastorno límite de la personalidad, bipolaridad y rasgos esquizofrénicos.
La madre lamentó el escarnio público al que están sometidos y la falta de una investigación justa en el sistema legal venezolano. Sin embargo, una de las presuntas víctimas, identificada como Coco Aguirre, respondió al comunicado acusando a Rebeca Álvarez Capriles de difamación. Aguirre desmintió las afirmaciones de la madre de los acusados y señaló que fue ella quien sufrió acoso por parte de Rebeca García. Detalló que recibió pagos móviles incesantes y mencionó daños a su vehículo y edificio.
La Fiscalía venezolana acusó a los hermanos de delitos como promoción o incitación al odio, exhibición de pornografía infantil y agavillamiento. El fiscal general Tarek William Saab afirmó que los hermanos acosaron y hostigaron a mujeres y niños durante más de siete años, causando terror en las víctimas.
El documento oficial sobre Rebeca García la describe como depresiva, propensa a cometer delitos sexuales contra menores y dedicada a perseguir, acosar y hostigar a varias víctimas. Se menciona que accedía sin consentimiento a domicilios y lugares de trabajo, amenazando de muerte a las personas afectadas.


