Las recientes elecciones en Estados Unidos han generado un fuerte eco en el mundo del entretenimiento, donde numerosas celebridades han expresado su descontento con el resultado.
La derrota de Kamala Harris ante Donald Trump ha desatado reacciones contundentes entre figuras públicas que apoyaban a la demócrata.
Desde Tom Hanks, quien amenazó con abandonar el país si Trump ganaba, hasta Madonna, que mostró su frustración en Instagram con un pastel decorado con “F***K Trump”, la decepción es palpable.

Madonna cuestionó cómo un “delincuente convicto” pudo ser elegido presidente, reflejando el sentir de muchos.
Billie Eilish también se pronunció durante un concierto, lamentando que “alguien que odia a las mujeres” sea el nuevo presidente. Christina Applegate, por su parte, pidió a quienes votaron por Trump que dejen de seguirla en redes sociales, enfatizando su oposición a los derechos de las mujeres y las personas con discapacidad.
Las críticas hacia Trump no son infundadas; su historial incluye múltiples acusaciones de abuso sexual, lo que ha llevado a algunas víctimas a buscar justicia legal.
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En 2023, fue hallado culpable en un juicio civil y condenado a pagar daños significativos. Esta situación ha alimentado la indignación entre aquellos que apoyan una agenda más inclusiva y equitativa.
El descontento de las celebridades refleja una profunda división en la sociedad estadounidense. Mientras algunos ven a Trump como un símbolo de cambio, otros lo consideran una amenaza para los derechos fundamentales.
Las elecciones han dejado claro que el impacto de las celebridades en la política es complejo y muchas veces polarizador.


