La guerra en Irán podría seguir empantanada durante un año más.
La guerra en Irán podría seguir empantanada durante un año más. Así lo admitió este viernes el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, quien reconoció que su país podría encontrarse dentro de doce meses en el mismo punto muerto en el conflicto con Teherán, aunque expresó su esperanza de que «antes de eso» los líderes iraníes se sienten a negociar seriamente.
Waltz hizo estas declaraciones al diario británico Financial Times, en una entrevista en la que describió un escenario de conversaciones de paz estancadas y una situación compleja sin visos de resolverse en el estrecho de Ormuz, la estratégica vía de tránsito de crudo y mercancías que permanece interrumpida por los iraníes y por la que antes de la guerra circulaba cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.
Guerra en Irán: «No voy a plantear escenarios hipotéticos»
«No voy a plantear escenarios hipotéticos. Cabe esperar que antes de eso (los líderes iraníes) se sienten a negociar de manera seria», agregó el representante del Gobierno de Donald Trump, que antes fue asesor de seguridad nacional del republicano. El conflicto está a punto de cumplir ocho meses desde su inicio, en febrero pasado, muy lejos de las «cuatro o cinco semanas» que Trump aseguró al principio que duraría la contienda.
Ante la posibilidad de un estancamiento prolongado, Waltz insistió en que «el presidente y la Armada estadounidense pueden mantener el bloqueo (a puertos y costas iraníes) durante el futuro previsible» y recordó que la Administración está «intensificando» su campaña de sanciones económicas, con la que busca cortar las vías de financiación de Teherán. Washington sostiene que la presión máxima terminará por obligar a Irán a aceptar un acuerdo sobre su programa nuclear y sus arsenales de misiles y drones.
Reportes de una nueva ofensiva tras las elecciones del 3 de noviembre
Las declaraciones del embajador coinciden con los reportes de que Estados Unidos e Israel preparan una nueva ofensiva militar contra Irán para después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, según publicó esta semana The New York Times. De acuerdo con el diario, ambos países trabajan en una operación breve e intensa que podría incluir ataques contra instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones e infraestructura energética iraní.
Ese posible nuevo golpe llegaría en el momento de mayor tensión militar en la región en meses: esta misma semana contamos que Israel dice estar listo para un ataque preventivo contra Irán y que la petrolera saudí Aramco evacuó su terminal de Yanbu tras un nuevo ataque hutí, mientras el precio del crudo Brent ya escaló hasta los 115 dólares por la crisis en Oriente Medio.
Una guerra impopular que pesa sobre las elecciones
La guerra se ha vuelto muy impopular entre los estadounidenses: ha disparado los precios de los combustibles y ha interrumpido cadenas vitales de suministro, un coste que los votantes están pagando en las gasolineras a pocas semanas de unos comicios en los que el partido de Trump se juega el control de ambas cámaras del Congreso. En septiembre, el mandatario republicano dijo que esperaba que Irán terminara la guerra después de los comicios legislativos, y acusó a Teherán de prolongar la contienda hasta noviembre para perjudicarlo políticamente.
Trump también ha acusado a Irán de intentar encarecer el petróleo para perjudicar a los republicanos en las elecciones, una línea de presión que convive ahora con la admisión de su propio embajador ante la ONU: sin una negociación seria de Teherán, el bloqueo naval, las sanciones y el punto muerto militar podrían extenderse durante otro año completo.
Por qué importa
Para la diáspora latina en Estados Unidos, un año más de guerra significa un año más de gasolina cara, presión sobre los precios y un Congreso distraído por un conflicto exterior en plena campaña. Y para América Latina, cada mes adicional de interrupción en Ormuz mantiene tensionado el mercado petrolero del que dependen las economías exportadoras e importadoras de la región. La admisión de Waltz es, hasta ahora, el reconocimiento público más claro de Washington de que no hay una salida rápida a la vista. (Con información de EFE vía De Último Minuto y Financial Times)