El excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro volvió a cuestionar este viernes la legitimidad de las elecciones en Brasil al calificar.
El excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro volvió a cuestionar este viernes la legitimidad de las elecciones en Brasil al calificar su resultado de «matemáticamente imposible» y asegurar que la victoria del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se consumó mediante «un gol con la mano». El senador hizo las declaraciones en una transmisión en vivo en sus redes sociales desde Estados Unidos, adonde huyó el martes pasado con su esposa y sus dos hijas.
«Hay muchas cosas inexplicables en estas elecciones, que matemáticamente es imposible que hayan ocurrido en el mundo real, a menos que, como dije, haya habido algún gol con la mano», expresó el dirigente ultraderechista, sin presentar pruebas del presunto fraude que prometió explicar «muy pronto».
Bolsonaro y las elecciones en Brasil: un Congreso como «trinchera»
En la transmisión, Bolsonaro llamó a hacer del Congreso una «trinchera» desde la cual resistir para «impedir o retardar el gran caos que el actual presidente de la República va a instaurar». De acuerdo con el senador, de 45 años, Lula terminará siendo derrocado «antes de lo que muchos imaginan» a causa de las medidas económicas «radicales» que tomará, entre otros factores que no detalló.
El opositor sostuvo además que el escenario económico actual «es mucho peor» que el vivido durante el mandato de la expresidenta Dilma Rousseff, quien gobernó Brasil desde 2011 hasta 2016, cuando fue destituida por el Congreso. También agradeció el respaldo de los casi sesenta millones de votantes que lo apoyaron en las urnas y no descartó disputar el poder antes de los plazos constitucionales regulares.
«Si es preciso, voy a estar a disposición para disputar la Presidencia de la República de nuevo. Y no estoy hablando de 2030, estoy hablando de antes de eso», concluyó Bolsonaro, cuyo mandato en el Senado acaba en febrero próximo.
Su explicación de la huida: «empezó la persecución»
El excandidato explicó que abandonó su país rumbo a Estados Unidos junto a su esposa y sus dos hijas tras haber sido notificado de la prohibición de viajar al exterior y de la orden para entregar sus pasaportes, el diplomático y el ordinario. Según su relato, la notificación se produjo el lunes posterior a la votación, al término de una visita de treinta minutos a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria por orquestar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones contra Lula en 2022.
«Miré la cara de mi padre y le dije: ‘empezó la persecución’», señaló. En ese sentido, afirmó que huyó para «continuar, por lo menos, teniendo una voz activa» desde el exterior, ya que, según él, en Brasil se vive un «régimen de excepción», con las instituciones «completamente secuestradas». La salida del país ya ha tenido réplicas diplomáticas y políticas en la región, como recogió La Noticia De Hoy en la nota sobre los congresistas demócratas que piden a Rubio aclarar si EE. UU. facilitó la huida de Bolsonaro.
El resultado que se niega a reconocer
Lula fue reelegido con el 52 % de los votos frente al 48 % del ya excandidato del Partido Liberal (PL), una diferencia que se tradujo en más de cuatro millones de votos. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernará por los próximos cuatro años, encabezó una remontada histórica tras haber quedado detrás del ultraderechista por dos millones de votos en la primera vuelta de los comicios.
Flávio Bolsonaro no ha aceptado la derrota, mientras que la cúpula del PL y su propio candidato a vicepresidente, Alfredo Gaspar, sí lo han hecho. Desde que se conocieron los resultados, el senador ha pedido la anulación de los comicios, luego anunció que denunciaría la candidatura de Lula por supuestos abusos de poder y, posteriormente, desde Estados Unidos, divulgó una carta en la que se proclamaba el «verdadero presidente electo de Brasil».
Esa carta, que luego reemplazó por una versión en la que se llama a sí mismo «líder» de Brasil, causó el rechazo de sus propios aliados del partido, quienes afirmaron no conocer y no aprobar la misiva. El pulso brasileño también ha llegado a Washington, donde Trump dijo que hablará con Lula, pero calificó las elecciones de Brasil de «una desgracia».
Lo que viene para el bolsonarismo
Con el Senado como «trinchera» declarada y su líder fuera del país, el Partido Liberal afronta la paradoja de haber reconocido oficialmente el resultado mientras su candidato presidencial insiste en desconocerlo y promete una explicación del presunto fraude que aún no presenta. Las próximas semanas dirán si la ofensiva judicial y mediática de Bolsonaro logra apoyo institucional o si el partido termina de cerrar filas en torno al resultado proclamado por la Justicia electoral.
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