El arzobispo del Cusco, monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, falleció este viernes 30 de octubre a los 74 años.
El arzobispo del Cusco, monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, falleció este viernes 30 de octubre a los 74 años, según confirmó el Arzobispado del Cusco. El prelado franciscano, que condujo la arquidiócesis cusqueña desde 2015, luchaba contra un cáncer, y su muerte llega a solo dos semanas de la esperada visita del papa León XIV a la ciudad imperial, en cuyos preparativos participaba.
La noticia la dio a conocer la propia arquidiócesis. Monseñor Lizardo Estrada Herrera, arzobispo coadjutor del Cusco, y toda la familia arquidiocesana expresaron su «profundo pesar» por el fallecimiento del prelado, cuyos restos son velados en la Basílica Catedral del Cusco, desde donde los fieles siguen las honras fúnebres.
El arzobispo del Cusco que recibió la sede en 2015
Richard Daniel Alarcón Urrutia nació en Lima el 10 de abril de 1952. Ingresó a la Orden Franciscana en 1969 y cursó estudios de Filosofía en el estudiantado de La Recoleta, en el Cusco, y de Teología en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, según la biografía difundida por la Conferencia Episcopal Peruana.
Antes de llegar al Cusco fue obispo de la diócesis de Tarma durante trece años. El 27 de octubre de 2014, el papa Francisco lo designó arzobispo del Cusco, arquidiócesis que asumió formalmente el 3 de enero de 2015 y que condujo durante más de una década. Su testimonio suma 50 años como sacerdote y 25 como obispo, recordó el Arzobispado de Lima en su mensaje de condolencias.
Una muerte en vísperas de la visita de León XIV
El fallecimiento se produce cuando el Cusco ultimaba los preparativos para recibir al papa León XIV, que tiene programada una jornada en la ciudad imperial el domingo 15 de noviembre, dentro de su viaje al Perú. Monseñor Alarcón formaba parte del comité organizador de las actividades por la llegada del pontífice, y en estos días la ciudad había recibido a la comisión del Vaticano encargada de afinar los detalles de la estadía del Santo Padre. La visita papal al país ha movilizado a las autoridades peruanas, que incluso preparan una explanada de 70 hectáreas en Las Palmas para la misa de despedida del pontífice.
Como todo buen misionero, monseñor Richard dedicó su vida al anuncio del Evangelio, «llevando una voz de aliento y esperanza a las zonas altoandinas» y trabajando por una Iglesia que sabe dialogar y escuchar, destacó el Arzobispado de Lima, que anunció que lo encomendará el 1 de noviembre en la misa final del Mes Morado, en la víspera de la conmemoración de Todos los Santos.
Condolencias de la Iglesia peruana
Las muestras de pesar se multiplicaron en la Iglesia del Perú. Los Salesianos del Perú se unieron en oración por el fallecimiento del arzobispo, y su inspector, el padre Juan Pablo Alcas, pidió tenerlo presente «en nuestras eucaristías y en la oración comunitaria», al tiempo que expresó su cercanía con la comunidad arquidiocesana cusqueña, la familia del prelado y cuantos compartieron su ministerio.
El Arzobispado de Lima extendió su pésame al pueblo de Dios de la arquidiócesis del Cusco, a sus parroquias y comunidades, al presbiterio, a los religiosos y religiosas, a la congregación franciscana a la que perteneció monseñor Alarcón y a la diócesis de Tarma, «de la que fue obispo durante trece años» y donde dejó, señaló, un encomiable servicio.
Con su partida, la conducción plena de la arquidiócesis recae en monseñor Lizardo Estrada Herrera, arzobispo coadjutor, quien deberá liderar a la Iglesia cusqueña en las jornadas históricas que se avecinan con la visita del papa León XIV. Más noticias de la región en la sección de Mundo de La Noticia De Hoy.