La extradición de alias Mocho Olmedo a Estados Unidos se hizo efectiva este viernes 23 de octubre. Willinton Henao Gutiérrez, señalado como segundo cabecilla del Frente 33 de las disidencias de las Farc, fue entregado a las autoridades estadounidenses tras salir de la cárcel La Picota de Bogotá y responderá ahora ante una corte federal de Florida por narcotráfico, concierto para delinquir y lavado de activos, según confirmó Noticias Caracol.
Henao Gutiérrez integra el Frente 33, estructura del Bloque Magdalena Medio del autodenominado Estado Mayor Central que delinque en el Catatumbo, Norte de Santander, bajo el mando de alias Calarcá. Hace 19 meses se había entregado a las Fuerzas Militares en zona rural de Teorama, en medio de la guerra que el ELN y las disidencias libran en esa región fronteriza con Venezuela.
Lo que se sabe hasta ahora
- La extradición de alias Mocho Olmedo se concretó este viernes 23 de octubre, tras su salida de La Picota.
- Lo requiere la Corte del Distrito Sur de Florida por concierto para distribuir cocaína, distribución de cocaína y lavado de activos.
- Fue vocero de las disidencias en los diálogos de la «paz total» y su extradición estuvo suspendida por esa condición.
- En Colombia está imputado por el homicidio de un líder social, 31 hechos de desplazamiento forzado y el reclutamiento de 31 menores.
La extradición de alias Mocho Olmedo y los cargos que lo esperan en Florida
La acusación estadounidense, identificada con el número 23-20070-CR-MORENO/GOODMAN y presentada el 15 de febrero de 2023, sostiene que Henao Gutiérrez participó entre septiembre de 2021 y agosto de 2022 en una organización dedicada a enviar cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos. El expediente le atribuye la venta de una muestra de cinco kilogramos de cocaína por 10.000 dólares y una transacción mayor de 115 kilogramos, valorada en 740.000 dólares y concretada en Panamá el 9 de agosto de 2022. También lo señala como copropietario de un laboratorio de cocaína y como negociador directo de precios y modalidades de envío.
La Corte Suprema de Justicia avaló su entrega con un concepto del magistrado Diego Eugenio Corredor Beltrán, que verificó los requisitos legales e impuso condiciones como la prohibición de la pena de muerte y el reconocimiento del tiempo que ya pasó detenido en Colombia. Su defensa intentó frenar el proceso alegando su condición de representante en los diálogos de paz, pero la Corte negó esa petición.
El escándalo de los 55 días fuera de La Picota
El caso estuvo rodeado de polémica porque, durante el trámite, la propia Corte descubrió que Henao Gutiérrez no estaba en el pabellón de extraditables de La Picota, como ordena el protocolo, sino bajo custodia de la Dirección Nacional de Inteligencia en un apartamento en Chapinero, en Bogotá. La Unidad Investigativa de Noticias Caracol reveló que permaneció 55 días en esa condición, una situación que, según el alto tribunal, contó con el aval de la fiscal general, Luz Adriana Camargo, y que generó incomodidad en el Gobierno de Estados Unidos. Voceros del proceso de paz aseguraron entonces que la medida buscaba «salvar el proceso» con el Frente 33.
Los procesos que deja abiertos en Colombia
Su salida del país no cierra sus cuentas con la justicia colombiana. La Fiscalía lo imputó por el homicidio del líder social Pedro María Ropero, asesinado tras ser sacado de su vivienda y llevado a una zona despoblada cercana a una mina de carbón; Henao Gutiérrez no aceptó los cargos. También le atribuye 31 hechos de desplazamiento forzado cometidos entre el 16 y el 20 de enero de 2025 en Tibú y El Tarra, con 84 víctimas, y el reclutamiento ilícito de 31 menores de edad incorporados a estructuras armadas de la región.
La extradición estaba suspendida porque el Gobierno anterior lo mantenía como vocero en la mesa de diálogos del Catatumbo, dentro de la política de «paz total». El presidente Abelardo De la Espriella reactivó en agosto las entregas suspendidas de cinco cabecillas, entre ellos alias Araña, extraditado el pasado 26 de septiembre. Ese giro es el mismo que hoy ordena la política de paz del nuevo Gobierno, como quedó expuesto con la designación de Viviane Morales como Consejera Comisionada de Paz para desmontar la «falsa paz».
Por qué importa
El Frente 33 es una de las estructuras que sostiene la violencia en el Catatumbo, una región golpeada por los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias y por hechos como el carro bomba en el peaje San Pedro, en Casanare, que mantienen a las comunidades entre el desplazamiento y el miedo. Que su segundo cabecilla responda ahora ante la justicia de Estados Unidos mueve el tablero de esa guerra y pone a prueba la estrategia del Gobierno de De la Espriella: extraditar a los jefes armados en vez de negociar con ellos. La respuesta del Frente 33 en el territorio será la primera señal de si esa apuesta reduce la violencia o la recrudece.




