Las elecciones en Israel celebradas este martes dejan un Parlamento fragmentado y sin un ganador capaz de gobernar en solitario. Los sondeos a pie de urna difundidos por las tres grandes cadenas de televisión del país al cierre de las urnas, a las 22:00 hora local, sitúan al Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu como el partido más votado, con 25 escaños, pero su bloque de derecha y partidos religiosos suma 50 diputados, once por debajo de los 61 que se necesitan para formar gobierno en la Knéset, de 120 bancas.
La oposición obtiene 53 escaños en esas proyecciones y los partidos árabes, 17, de modo que ninguno de los dos grandes bloques alcanza la mayoría por sí solo. El partido Yashar, del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, queda segundo con 23 escaños según los sondeos de Canal 12 y Canal 13, y 21 según el de Kan 11. El sondeo de i24NEWS dibuja un reparto algo distinto, con 27 bancas para el Likud y 20 para Yashar, pero coincide en lo esencial: no hay mayoría clara para nadie.
Elecciones en Israel: una participación histórica
La jornada estuvo marcada por una movilización excepcional. Según la Comisión Electoral Central, a las 16:00 hora local ya había votado el 55,7 % del electorado, la participación más alta registrada a esa hora desde que comenzaron las mediciones en 1973. Se trata de las primeras elecciones nacionales desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron secuestradas, y la votación se leyó en buena medida como un referéndum sobre el liderazgo de Netanyahu tras tres años de guerra.
Los sondeos a pie de urna son proyecciones preliminares, no el conteo oficial, y pueden variar a medida que avance el escrutinio: los resultados definitivos deben publicarse a más tardar el 4 de noviembre. Con el reparto proyectado, la oposición y los partidos árabes sumarían juntos 70 escaños, aunque eso no significa que acepten gobernar en coalición, y el futuro de Netanyahu —el primer ministro que más años ha ocupado el cargo en Israel— queda en el aire pese a que su partido termina primero.
Una vez certificados los resultados, el presidente Isaac Herzog consultará a las facciones electas y encargará formar gobierno al legislador que considere con más opciones: dispondrá de 28 días, prorrogables por 14 más, para cerrar una coalición. Hasta que un nuevo Ejecutivo tome posesión, el gobierno saliente de Netanyahu seguirá en funciones. Sigue la cobertura internacional en nuestra sección de Mundo.