«Ninguna guerra es santa»: con esa frase, el papa León XIV marcó este martes 27 de octubre su mensaje al foro que reunió en Asís, Italia, a representantes de las principales religiones del mundo. El pontífice no pudo estar presente en persona —los médicos le desaconsejaron el viaje en helicóptero por su reciente operación— y envió un videomensaje que sonó ante decenas de líderes católicos, judíos, musulmanes, budistas, cristianos ortodoxos, luteranos y sintoístas, además de expertos en geopolítica, historiadores, sociólogos y políticos.
«¡Debemos reconstruir la paz en todas partes, no preparar más guerras! ¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios! (…) No existe ninguna guerra santa: ¡solo la paz es santa!», instó León XIV en la grabación, difundida durante el encuentro «Paz desarmada y desarmante», organizado por la Comunidad de Sant’Egidio con motivo del cuarenta aniversario de la histórica oración por la paz celebrada por Juan Pablo II en la misma ciudad.
Ninguna guerra es santa: el mensaje completo de Asís
El papa lamentó primero su ausencia: «Hubiera querido estar con ustedes ante la tumba de san Francisco, en este importante aniversario, para ver sus rostros y dar juntos un hermoso testimonio: ¡vivir como hermanos y hermanas ya es posible!», dijo. Acto seguido sostuvo que en «estos tiempos de cultura del poder» es necesario fomentar «el rechazo a la legitimación religiosa de la guerra», y apostó por que las religiones aboguen por «un espíritu de mediación y diálogo, una experiencia contemplativa y una acción creativa por un futuro de paz» en todo el mundo.
«La paz debe volver a ser el ideal común de los pueblos, la estrella que guía todas nuestras decisiones, el criterio que desenmascara la injusticia, el horizonte común de todas las personas», emplazó el pontífice. En su mensaje citó su propia encíclica «Magnifica humanitas» (2026) para denunciar «una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional», un fenómeno que, a su parecer, «traiciona la memoria del siglo XX y la inútil matanza de millones de vidas humanas».
El foro de Asís reunió hasta hoy a los representantes religiosos para hablar de paz, cuatro décadas después de que Juan Pablo II convocara en esa ciudad la oración interreligiosa que se convirtió en símbolo del diálogo entre confesiones. La edición de este año estuvo marcada por la ausencia física del papa y por la dureza de su mensaje contra el uso de la religión como justificación de los conflictos armados.
«Nunca se reza en vano»
León XIV terminó su intervención animando a la «búsqueda común de la paz» y recomendando también la oración. «La oración puede parecer débil frente a los poderes del mundo, pero es la fuerza humilde de los creyentes. Nos dirigimos a Dios, dador de paz: que llegue al corazón de quienes desean la guerra y el terrorismo. Y no lo olvidemos: ¡nunca se reza en vano!», recordó al cierre de un mensaje que los asistentes escucharon en la ciudad de san Francisco, referente histórico de la paz para la Iglesia católica.
«Ninguna guerra es santa»: la frase que resume el foro
La consigna «ninguna guerra es santa» atravesó todo el mensaje de León XIV y fue recogida por los asistentes como el titular del encuentro de Asís. Al repetir que ninguna guerra es santa, el pontífice quiso cerrar la puerta a cualquier justificación religiosa de los conflictos, un planteamiento que el cable de la agencia EFE difundió a los medios de todo el mundo, entre ellos De Último Minuto, que publicó el mensaje completo del papa.
El papa León XIV durante su visita a Montserrat, en junio de 2026 (foto de archivo). Foto: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
El foro de Sant’Egidio se despidió con esa idea sobre la mesa: ninguna guerra es santa y la paz, en palabras del propio León XIV, debe volver a ser el ideal común de los pueblos.