Drones ucranianos atacan dos buques en el mar Negro y agravan la tensión

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La guerra entre Ucrania y Rusia volvió a golpear la navegación comercial en el mar Negro, donde dos drones impactaron este jueves un petrolero fletado por Rusia cerca de las costas de Turquía.

El ataque, atribuido por Moscú a las fuerzas ucranianas, es el segundo registrado en la misma jornada contra buques vinculados a Rusia y reaviva el temor a una escalada en una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio mundial de energía y alimentos.

El blanco principal fue el petrolero Elbus, un buque con bandera de Palaos fletado por Rusia que navegaba cargado con 241.000 toneladas de petróleo. Según la información difundida por las autoridades rusas y recogida por agencias internacionales, dos drones lo alcanzaron frente a las costas turcas, en aguas próximas a Estambul. La tripulación no sufrió heridos, de acuerdo con el balance conocido hasta el momento, aunque el alcance exacto de los daños materiales en la embarcación todavía no ha sido precisado.

El mar Negro suma dos ataques en una misma jornada

El golpe contra el Elbus no fue un hecho aislado. Horas antes, durante la madrugada, otro buque ruso, el M/V Sirma, ya había sido atacado en la misma zona. La cercanía en el tiempo de ambas acciones sugiere una operación coordinada contra la navegación que Moscú utiliza para mover su petróleo, en un momento en el que las exportaciones energéticas siguen siendo la principal fuente de ingresos del Kremlin para financiar la guerra.

Las autoridades turcas reaccionaron con la apertura de una investigación. La fiscalía de Estambul asumió las pesquisas sobre el ataque contra el petrolero, ocurrido muy cerca de su litoral, un paso que subraya la preocupación de Turquía por la seguridad en las aguas que controla y por el riesgo de que el conflicto se extienda a las puertas del Bósforo, el estrecho que conecta el mar Negro con el Mediterráneo y por el que transita una parte importante del comercio regional.

Hasta ahora no está claro si el buque M/V Sirma sufrió daños de consideración ni si hubo víctimas en ese primer ataque. Kyiv, por su parte, no ha comentado oficialmente la operación, un silencio habitual en las acciones ucranianas contra objetivos rusos en el mar, que en los últimos años han incluido ataques con drones navales y aéreos contra la flota rusa y contra la infraestructura portuaria.

Una tregua energética que no termina de llegar

Los ataques llegan además en un contexto diplomático delicado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había pedido recientemente a Vladímir Putin y a Volodímir Zelenski una pausa de un mes en los ataques contra la infraestructura energética, un esfuerzo por rebajar la tensión mientras Washington intenta mantener abiertos los canales de negociación entre ambas capitales. La nueva ofensiva contra petroleros fletados por Rusia pone en duda la viabilidad inmediata de esa tregua y muestra que, sobre el agua, la guerra sigue en plena actividad.

La jornada dejó otra emergencia marítima en la región: frente a las costas de Rumania se reportó un incendio a bordo de un barco que dejó siete desaparecidos, un episodio que, sumado a los ataques con drones, retrata un mar cada vez más peligroso para la navegación civil. Las navieras que operan en la zona enfrentan desde hace meses primas de seguro disparadas y rutas alteradas por el riesgo de minas, misiles y drones.

Por qué importa lo que pasa en el mar Negro

El mar Negro es una arteria estratégica: por sus puertos salen el petróleo y los cereales de Rusia y Ucrania hacia los mercados mundiales, y cualquier interrupción sostenida del tráfico se traslada a los precios de la energía y los alimentos en Europa, América Latina y Estados Unidos.

Para la comunidad latina en territorio estadounidense, un repunte del crudo por la tensión en la zona terminaría notándose, como en crisis anteriores, en el precio de la gasolina y del transporte.

Mientras la fiscalía turca investiga y se esperan pronunciamientos de Moscú y Kyiv, el doble ataque confirma que la guerra también se libra barco a barco. Organismos y gobiernos de la región observan con atención si estos golpes marcan el inicio de una campaña más amplia contra la flota que mueve el petróleo ruso, un escenario que elevaría la tensión en todo el mar Negro y obligaría a reforzar la seguridad de las rutas comerciales.

En el sitio ya se han seguido episodios de este pulso energético, como las sanciones a la flota fantasma que mueve crudo sancionado, el hundimiento de un buque en el estrecho de Ormuz y las tensiones políticas en torno a la guerra, reflejadas en que Musk pidió la salida de Zelenski.

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