El Gobierno de Estados Unidos estudia suavizar las sanciones que pesan sobre los buques de la llamada flota fantasma, la red de petroleros que durante años ha movido crudo y derivados desde países sancionados como Venezuela, Rusia e Irán. Según confirmó un funcionario estadounidense este miércoles, la idea que se discute en Washington es permitir que esas embarcaciones transporten petróleo no sancionado, con autorización previa, en un intento por aliviar las tarifas mundiales de flete, que se encuentran en niveles récord.
La discusión llega en un momento políticamente delicado para la Casa Blanca. Faltan pocas semanas para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, en las que los republicanos buscan conservar el control de ambas cámaras del Congreso, y los altos precios de los combustibles figuran entre los riesgos electorales más claros para el presidente Donald Trump. Liberar capacidad de transporte marítimo, razonan en su administración, ayudaría a mover más crudo y productos refinados desde el Golfo y a contener los costos que terminan pagando los consumidores. La flota fantasma es la pieza que Washington busca ahora aprovechar.
La flota fantasma solo podría mover crudo legal
El alcance que se maneja es limitado y condicionado. De acuerdo con el funcionario citado por la agencia Reuters, las empresas interesadas en utilizar buques hoy sancionados de la flota fantasma tendrían que solicitar permiso al Departamento del Tesoro, y la autorización cubriría únicamente petróleo y derivados que no estén sujetos a sanciones estadounidenses. En otras palabras, no se trataría de abrir la puerta al crudo ruso o iraní, sino de aprovechar embarcaciones que ya existen para cargamentos permitidos.
El secretario de Energía, Chris Wright, se refirió al asunto en un mensaje vinculado al Congreso Mundial del Petróleo celebrado en Riad esta semana, donde planteó que la administración sopesa este alivio para la flota fantasma precisamente por el encarecimiento histórico de los fletes, un factor que también ha reducido la demanda de crudo estadounidense.
El Departamento de Energía sostiene que una medida de este tipo no ayudaría a Rusia a colocar su petróleo, mientras que el Tesoro derivó las consultas al propio Departamento de Energía y la Casa Blanca no respondió de inmediato a las peticiones de comentarios.
Críticas por el alivio previo al diésel ruso y la flota fantasma
El debate no ocurre en el vacío. Días atrás, Trump levantó temporalmente las sanciones al combustible diésel ruso, una decisión vigente hasta el 7 de abril que desató críticas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de varios países europeos y de senadores republicanos, quienes la consideraron un beneficio para Moscú en plena guerra contra Ucrania. Ese antecedente explica la cautela con la que ahora se comunica cualquier nuevo paso: cada flexibilización se lee, dentro y fuera de Estados Unidos, como una señal sobre la firmeza de la política de sanciones. La discusión sobre la flota fantasma se intensificó tras ese episodio.
Los analistas dudan de un efecto inmediato sobre la flota fantasma
El sector marítimo y las firmas de análisis recibieron la posibilidad con escepticismo. La consultora Energy Aspects advirtió a sus clientes que el alivio tendría un impacto limitado sobre las tarifas, aunque podría facilitar un mayor movimiento de petróleo en Oriente Medio y habilitar algunos buques adicionales para trayectos de enlace por el estrecho de Ormuz.
El argumento central es práctico: buena parte de los petroleros sancionados por sus vínculos con Rusia o Venezuela son viejos, con mantenimiento deficiente, y muchos han seguido operando activamente en los últimos meses, por lo que su incorporación formal no sumaría capacidad de la noche a la mañana. A eso se añade que las aseguradoras seguirían atadas a las regulaciones de la Unión Europea y del Reino Unido, lo que frenaría cualquier normalización rápida.
Por qué la flota fantasma importa para Venezuela
Para Venezuela, el tema no es menor. La flota en la sombra ha sido una de las vías por las que el crudo venezolano ha llegado a los mercados pese a las sanciones, y cualquier cambio en el régimen que regula a esos buques altera las cuentas de la industria petrolera nacional, ya golpeada por la falta de inversión y de personal especializado, como se advirtió esta semana en el foro sobre petróleo en el Zulia.
El movimiento, además, se suma a otros gestos recientes de flexibilización de Washington hacia Caracas, entre ellos la decisión de levantar sanciones a Jorge Rodríguez, y ocurre mientras la región sigue pendiente de la seguridad marítima tras el hundimiento de un buque en el estrecho de Ormuz.
Por ahora no hay una decisión anunciada ni un calendario oficial. Lo que existe es una evaluación en marcha, impulsada por el costo récord de transportar energía por mar y por el calendario electoral estadounidense. Si la Casa Blanca avanza, el alivio a la flota fantasma sería parcial, caso por caso y con permiso del Tesoro; si se impone el escepticismo técnico y político, la flota seguirá operando como hasta hoy: en los márgenes del sistema formal.
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