Las lluvias en Portuguesa arrastraron la pasarela improvisada con la que los habitantes del caserío El Hacha, en la parroquia La Estación del municipio Ospino, cruzaban el río Are, y la comunidad quedó incomunicada. El paso, construido por los propios vecinos con madera y materiales reciclados, era la única vía que tenían para llegar a La Aparición, la población donde compran a diario los alimentos y resuelven sus diligencias básicas.Sin esa conexión, los residentes deben ahora cruzar el cauce a pie, con el agua y la corriente en contra, e incluso cargar las motocicletas entre varias personas para poder salir de la zona. Los videos compartidos por la propia comunidad muestran la dificultad del cruce y el riesgo que corren quienes no tienen otra alternativa para abastecerse o trasladar sus productos.
\n
Las lluvias en Portuguesa dejan a El Hacha sin paso seguro
El testimonio de los afectados es directo: si vuelve a llover como en los últimos días, el río Are no da paso ni siquiera para las motos. La pasarela se perdió tras las precipitaciones del pasado fin de semana, que elevaron el caudal y terminaron de desprender una estructura que ya se sostenía de manera precaria, apoyada provisionalmente mientras los vecinos esperaban una solución definitiva que nunca llegó.La historia del paso de El Hacha resume años de promesas incumplidas. Ante la falta de un puente, los habitantes construyeron primero una pasarela artesanal y después compraron una batea de gandola para acondicionarla como cruce más estable sobre el río. Trasladaron la estructura con maquinaria hasta el sector Bumbí y tenían previsto asegurarla con soldaduras y bases de contención, pero, según su relato, representantes gubernamentales les pidieron detener los trabajos porque el propio Gobierno construiría un puente en el lugar.Ese puente, afirman, nunca se hizo. El proyecto había sido seleccionado en las consultas populares promovidas por el Ejecutivo, pero la obra no se concretó y los vecinos dicen desconocer qué ocurrió con los recursos que debían financiarla. La batea quedó sostenida con palos y la crecida del río se la llevó.Dos pasos caídos en la misma parroquia en una semana
Lo de El Hacha no es un caso aislado dentro de la misma parroquia. Días antes, uno de los extremos del puente sobre el río Ospino cedió a menos de 70 horas de su inauguración, el 9 de octubre, en un acto encabezado por el gobernador Primitivo Cedeño y el alcalde Yongeiby Yépez. La estructura fue presentada entonces como parte de un plan regional de recuperación y construcción de puentes que, según las autoridades, sumaba 155 obras rehabilitadas y construidas en el estado.Que dos pasos de una misma parroquia fallen en cuestión de días, uno recién inaugurado y otro improvisado por la comunidad, retrata la fragilidad de la conectividad rural en Portuguesa cada temporada de lluvias. No se trata de rutas secundarias sin uso: por ellas pasan los alimentos, las cosechas y la vida económica de comunidades enteras.Una zona cafetalera que necesita salir
El Hacha es una zona de producción agrícola vinculada al cultivo de café, por lo que el cruce no solo sirve para comprar comida: también es la vía para movilizar la producción y mantener el comercio con La Aparición, donde los habitantes concentran buena parte de su actividad. Cada día sin paso seguro es un día de pérdidas para familias que dependen de esa conexión.Los vecinos pidieron atención urgente de las autoridades y una solución que garantice el tránsito entre las comunidades sin depender de estructuras improvisadas cada vez que sube el nivel del río. Mientras tanto, seguirán cruzando el Are como puedan, con las motos a cuestas. La situación se suma a otros problemas de infraestructura y servicios que afectan al occidente del país, en una semana en la que también se conoció que el Reino Unido desaconsejó viajar al Zulia y a los estados fronterizos y que los consulados de Chile en Venezuela reabrirán el 19 de octubre.\n\n📱 Descarga nuestra app oficial
Contenido
La Noticia De Hoy, disponible en App Store
\n \n\n \n

