DoorDash compra Instacart en la mayor operación de su historia: las dos compañías anunciaron este jueves un acuerdo definitivo por el.
DoorDash compra Instacart en la mayor operación de su historia: las dos compañías anunciaron este jueves un acuerdo definitivo por el que la plataforma de reparto de restaurantes adquirirá Maplebear Inc., la empresa matriz de Instacart, por 65 dólares por acción, un valor patrimonial de unos 17.000 millones de dólares que la convierte en una de las compras más grandes del comercio electrónico estadounidense.
La oferta representa una prima del 26 % sobre el precio de cierre de Instacart del 22 de octubre, el último día de cotización antes de que la prensa publicara las primeras informaciones sobre las conversaciones entre ambas empresas. La junta directiva de Instacart aprobó la operación por unanimidad y accionistas que representan cerca del 19 % de los títulos ya se comprometieron a votar a favor.
DoorDash compra Instacart: los términos del acuerdo
Al menos el 75 % de la contraprestación se pagará en efectivo y las acciones de DoorDash quedarán limitadas a un máximo del 25 % del total. Cada accionista de Instacart podrá elegir entre recibir 65 dólares en efectivo por título, 0,3372 acciones de DoorDash, o una combinación de 48,75 dólares en efectivo y 0,0843 acciones, sujeta a prorrateo. DoorDash financiará la parte en efectivo con su tesorería y con deuda, respaldada por un compromiso de préstamo puente de JPMorgan Chase Bank.
El cierre no será inmediato: las compañías prevén completar la transacción a finales de 2027 o en el primer semestre de 2028, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias en Estados Unidos, Canadá e Israel y el voto de los accionistas de Instacart. Hasta entonces, ambas seguirán operando como empresas separadas e independientes, y DoorDash se comprometió a mantener la marca Instacart, su aplicación y sus productos tecnológicos para empresas una vez cerrada la compra.
Un gigante del reparto de comestibles bajo la lupa
La unión combina la red de reparto de restaurantes de DoorDash con la tecnología de comestibles de Instacart, que trabaja con más de 2.200 cadenas minoristas y cerca de 100.000 tiendas; juntas, las dos plataformas suman unos 82 millones de usuarios activos mensuales. «Los comestibles son una de las cosas más difíciles de hacer bien en línea», dijo el cofundador y director ejecutivo de DoorDash, Tony Xu, al presentar el acuerdo, mientras el director ejecutivo de Instacart, Chris Rogers, aseguró que la combinación puede hacer la compra de alimentos en línea «más fluida y asequible» para millones de hogares.
Ese tamaño es también el principal obstáculo: el American Economic Liberties Project pidió a los reguladores bloquear la operación, al estimar que daría a la empresa resultante alrededor del 60 % del mercado de entrega de comestibles por terceros en Estados Unidos, y calculó un ahorro potencial para los clientes de unos 100 millones de dólares anuales en membresías si las plataformas compiten en lugar de fusionarse. El largo plazo anunciado para el cierre refleja, precisamente, el examen antimonopolio que la operación tendrá por delante, en un sector que ya vive bajo un escrutinio creciente, como ocurre con otras decisiones económicas de Washington que sigue la economía estadounidense, que creció un 3,4 % en el tercer trimestre.
Resultados récord y reacción del mercado
El anuncio llegó junto a los resultados del tercer trimestre de DoorDash, cerrados el 30 de septiembre: ingresos récord de 4.600 millones de dólares, un 34 % más que un año antes; 993 millones de pedidos, un 28 % más; y un beneficio neto de 466 millones de dólares, un 91 % más. Las acciones de DoorDash subieron con fuerza tras conocerse ambos anuncios, mientras las de Instacart cotizaban en torno a 58,50 dólares, por debajo de los 65 ofrecidos: el mercado descuenta el largo camino regulatorio que separa el anuncio del cierre.
Para los hogares hispanos de Estados Unidos, que usan ambas aplicaciones para pedir comida y hacer la compra semanal, la operación promete a la larga más tiendas y opciones dentro de una sola red, aunque cualquier cambio visible tardará: hasta finales de 2027, DoorDash e Instacart seguirán siendo dos servicios separados. La batalla por el reparto en línea se libra en paralelo a otros frentes comerciales abiertos por Washington, como el bloqueo de importaciones a tres empresas genómicas chinas por el trabajo forzado en Xinjiang.