El director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), Douglas Rico, reveló en un video difundido por Instagram detalles escalofriantes sobre las actividades delictivas de Wuileisys Acevedo, conocido como Wilexis, en el municipio Sucre del estado Miranda. Según Rico, Wilexis utilizaba la violencia psicológica para manipular a sus víctimas, principalmente a jóvenes, y llevar a cabo actos de abuso y terror en la comunidad.
Rico explicó que Wilexis se dedicaba a captar a niñas de entre 11 y 15 años, a quienes seducía y ganaba su confianza. Una vez lograda esta conexión, amenazaba a los padres de las menores para llevarlas a la fuerza, sometiéndolas posteriormente a secuestros y abusos sexuales.
«Estas jóvenes eran sometidas de tal manera que desarrollaban el síndrome de Estocolmo», señaló Rico. Además, el director del CICPC destacó que aquellas jóvenes que no caían bajo su influencia eran acusadas de ser informantes de las autoridades y sufrían represalias severas, incluyendo secuestros y grabaciones desnudas que luego eran difundidas para infundir miedo en la comunidad.
La criminalidad de Wilexis no se limitaba a estos actos; tenía más de 15 solicitudes de captura por delitos graves como homicidio, robo, secuestro, terrorismo y extorsión. Rico afirmó que Wilexis lideraba una organización delictiva compuesta por más de 200 miembros, controlando el tráfico de drogas en la zona y generando un clima de violencia y terror en el barrio José Félix Ribas de Petare.
La influencia de Wilexis se extendía más allá del crimen violento. Se supo que pequeños comerciantes y emprendedores en la zona estaban obligados a pagar una cuota mensual para poder operar sus negocios sin problemas. Esto creó un ambiente donde la extorsión era parte del día a día para los habitantes del barrio.
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La situación culminó con la muerte de Wilexis el 22 de enero de 2025, durante un enfrentamiento con funcionarios del CICPC en Petare. Su abatimiento fue celebrado por muchos en la comunidad que habían vivido bajo su régimen de terror. Sin embargo, también dejó un vacío en la estructura criminal que podría ser rápidamente llenado por otros grupos delictivos.


