A pesar de su juventud y con un extenso camino de entrenamientos por delante, Carlos Alcaraz enfrenta la tarea de mejorar un punto débil que podría limitar su carrera. A diferencia de rivales como Novak Djokovic, Jannik Sinner o Daniil Medvedev, que son letales al romper el servicio, Alcaraz aún no ha alcanzado ese nivel. A pesar de ser el segundo mejor restador la temporada pasada, su eficacia en quiebres cayó al puesto 35.
Durante la pretemporada, su entrenador, Juan Carlos Ferrero, ha trabajado intensamente en este aspecto, buscando multiplicar su peligro. En el actual Open de Australia, Alcaraz se enfrenta al desafío. Mejorar este defecto durante el Grand Slam y la temporada podría marcar la diferencia, pero persistir en múltiples partidos podría convertirse en un problema.
En la primera ronda del Grand Slam contra el francés Richard Gasquet, el 0 de 9 en oportunidades de quiebre en el primer set generó preocupaciones. ¿Había razones para inquietarse realmente? Siempre hay aspectos en los que un tenista de 20 años puede aprender, pero es crucial asumirlos psicológicamente. Por eso, en la segunda ronda frente al italiano Lorenzo Sonego, era fundamental que Alcaraz respondiera en situaciones de quiebre, y así lo hizo. Su efectividad absoluta en el tercer y cuarto set le permitió asegurar una victoria por 6-4, 6-7(3), 6-3 y 7-6(4) en tres horas y 24 minutos.
Trato de que no me afecte.
«Cuando fallo una oportunidad de quiebre, intento no darle demasiadas vueltas, pero ese pensamiento siempre está presente. Es algo que necesito mejorar; hacer quiebres ha sido un desafío para mí, y suelo requerir varias oportunidades en la mayoría de los partidos. Estoy trabajando en ello, tratando de no dejar que afecte mi juego, olvidando esas oportunidades desaprovechadas y enfocándome en mirar hacia adelante, pensando punto a punto», confesó Alcaraz en Melbourne al analizar su área de mejora. El número dos del ranking mundial, sólido en otros aspectos del juego, resalta su compromiso con el entrenamiento.
Excepto en el desempate del segundo set y en un juego peculiar del cuarto periodo, Alcaraz fue impecable con su servicio y demostró mayor precisión con su derecha en comparación con el partido anterior contra Gasquet. En excelente forma física, su perspectiva en el Open de Australia brilla si continúa mejorando en su punto débil, la conversión de oportunidades de quiebre.
Ante la agresividad y potencia con la derecha de Sonego, el enfrentamiento podría haberse complicado si Alcaraz hubiera desperdiciado sus mejores oportunidades, pero ocurrió lo contrario. Ante la firmeza de su rival, Alcaraz mostró determinación. En la tercera ronda, se enfrentará al joven chino Shang Juncheng, de 18 años, pero el español llegará preparado.


